La Enciclopedia de la Vida salió esta semana en su versión 2.0 con 700.000 páginas abiertas en internet de información acreditada por científicos, con el espíritu de que sea una obra al alcance de todo el mundo para elevar la conciencia sobre la conservación de especies.

Este proyecto, auspiciado por la secretaría del Instituto Smithsonian en Washington y en el que participan 176 centros de investigación y científicos de todo el mundo, es una especie de Wikipedia de la naturaleza pero controlada por expertos.

Mucha más información

La nueva página tiene 20 veces más información que la primera versión que salió en 2008, pero, según explicó el director ejecutivo de la publicación Erick Mata a la agencia EFE, www.eol.org aspira a ser una web con 1,9 millones de enlaces, uno por cada especie conocida por la ciencia.

Esta página, que reúne a ciudadanos, estudiantes, educadores, conservacionistas e investigadores de todo el mundo en tiempo real, “da a nuestro público una nueva manera de aprender” con la colaboración del conocimiento para explorar “la complejidad dinámica de la biodiversidad”.

La enciclopedia tiene enlaces a centros de investigación de todo el mundo y recoge además una colección de 600.000 imágenes y vídeos que pueden ser consultados on line sin costo alguno, pero la principal novedad de esta segunda versión es la capacidad de diseñar contenidos a gusto del consumidor.

Interacción científica

“Si alguien de Ecuador o Costa Rica está interesado en observación de aves se pueden crear comunidades según un tema de trabajo con esta filosofía colaborativa y a ese grupo podrían unirse personas también con los mismos intereses”, indicó. Los usuarios pueden crear y compartir colecciones personales de fotos e información, vídeos, sonidos, intercambiar comentarios, preguntas y estudios con otros usuarios que compartan sus intereses en cualquier parte del mundo.

El equipo de científicos revisa cuidadosamente la información insertada en la página web y concede una etiqueta de calidad cuando confirman que los datos son correctos. Las que no han sido revisadas también aparecen en la web pero sin esta marca, con lo cual el usuario sabe qué puede utilizar como fuente certificada.

Mata aseguró que este proyecto abre una gran puerta a los países en vías en desarrollo donde el acceso a textos e información científica es más difícil.

Fuente: EFE, Agencias

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