[dropcap]E[/dropcap]l Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) denunció otro gran foco de deforestación masiva en el territorio paraguayo, al detectar la tala indiscriminada de 2.400 hectáreas en el distrito de Capitán Bado, a 426 kilómetros de esta capital.

La confirmación fue hecha por el laboratorio de información satelital al analizar la grave situación en este sentido que se enfrenta en toda la región oriental de Paraguay y especialmente en el departamento de Amambay, fronterizo con Brasil.

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Explotación de los bosques

La semana pasada esta misma organización denunció la deforestación de 266 hectáreas del área ocupada por el denominado Bosque Atlántico del Alto Paraná, situado en el departamento de Caaguazú, a 195 kilómetros de Asunción.

Los especialistas en medio ambiente consideran alarmante la ocurrencia de esa deforestación este año en esa zona, a pesar de reiteradas denuncias ante la Fiscalía General de casos similares anteriores en ese mismo lugar. El equipo técnico que detectó el hecho señaló que ocurrió entre los meses de febrero y abril a pesar de la legislación vigente protectora de las superficies de bosques.

Para la región oriental paraguaya rige una ley especial, la cual prohíbe expresamente cualquier actividad de transformación y conversión de superficies con cobertura de bosques, con el objetivo de frenar este asunto, en el que tienen gran responsabilidad latifundistas incluso extranjeros.

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Ecosistemas en peligro

En esa región se busca recomponer los daños ocasionados por largos años de tala masiva e irregular al denominado Bosque Atlántico del Alto Paraná, donde existen ecosistemas que no se encuentran en otros lugares del mundo. Ahora se está llevando a cabo la extensión hacia el área mencionada de la vigencia de la Ley de Deforestación Cero considerada como única herramienta eficaz para detener lo que allí está sucediendo actualmente.

Con ese fin, se amplió la campaña de divulgación, localización de terrenos dañados y denuncia de las violaciones por la mencionada entidad internacional, quedando a cargo del gobierno y la justicia local el correspondiente castigo.

Este último punto es el que precisamente falla, sobre todo con motivo de la participación en estas agresiones a la naturaleza y al medioambiente del país de poderosos intereses económicos presentes en las zonas rurales paraguayas.

Fuente: Prensa Latina, Agencias

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