Los habitantes de las regiones polares y de las áreas cercanas tienen la suerte de asistir a un magnífico espectáculo de la naturaleza.

El privilegio de ver una aurora boreal, sin embargo, se ha extendido este mes de agosto a zonas con latitudes más bajas de las habituales debido a la intensidad del ‘tsunami’ que el Sol lanzó a la Tierra el pasado Domingo 1 de Agosto.

Las auroras boreales fueron visibles en los dos polos del globo terráqueo y en áreas cercanas entre el 3 y el 4 de agosto. La NASA dijo que el fenómeno alcanzó su punto álgido el viernes, cuando realmente llegó a la atmósfera terrestre este ‘tsunami’.

En España, algunos estados situados al norte de EEUU, como Wisconsin, Iowa o Michigan(latitud de entre 43º-47º norte) se pudieron ver. Las auroras boreales fueron muy visibles en Canadá, Rusia, Noruega, Islandia, Suecia, Groenlandia y Finlandia, según informó la NASA.

¿Cómo se forma una aurora boreal?

El oxígeno es la clave en el proceso del color de la aurora boreal. Si para pintar una acuarela se necesita papel, pincel, pinturas y agua, lo mismo ocurre cuando las auroras boreales son dibujadas con luces de tonos verdes, azules, rojos y violetas en el cielo gracias a la reacción del oxígeno con los “átomos ionizados” que el Sol manda a la Tierra.

La mezcla del pigmento (átomos) y el agua (oxígeno y nitrógeno) crea luz natural en las capas altas de la atmósfera, donde existe el vacío y la densidad y la presión (atmosférica) es muy baja. El pigmento en la aurora es el ‘plasma’ solar (átomos ionizados) que empezó a llegar a la atmósfera terrestre el pasado 1 de agosto tras recorrer 140 millones de kilómetros, la distancia entre el Sol y nuestro planet.

Pero no en un lienzo cualquiera. La luz nocturna facilita la visión de las auroras boreales que se producen en los dos polos de la Tierra y en áreas cercanas. Habitualmente, las auroras boreales o australes son rojizas y verdosas, dos colores que dependen curiosamente de las moléculas de oxígeno, recalcaron los científicos.

Formas irrepetibles

En la Naturaleza, las auroras “son únicas” porque su gama de tonos es muy amplia y particular, sobre todo las que tienen luz verde, que son casi imposibles de reproducir en un laboratorio.

Su forma también es irrepetible. La mano artística que pinta los trazos de la aurora boreal o austral es el campo magnético de la Tierra, que cambia de sentido en los polos cada 250.000 años, explicó el director del observatorio de la Universidad de Troms en Noruega Truls Lynne Hansen.

Por ello, la magia estética de cada aurora es extraordinaria, no sólo por su rango cromático, sino porque su forma depende de la superficie terrestre.

En el cielo, los trazos azules, verdes, rojos o púrpuras son abstractos, verticales, diagonales u horizontales dependiendo del campo magnético del subsuelo donde puede haber magnetita, oro, hierro o níquel que pincelan la forma de la aurora implícita y misteriosamente.

Imagenes captadas en Michigan, Estados Unidos esta semana.

Fuentes: Diario El Mundo, Reuters, EFE, AFP

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