Cada vez mueren más civiles en la guerra entre Rusia y Ucrania. El primer día de marzo, las bombas rusas se cobraron otra víctima. Natasha Derkach, una mujer ucraniana del Dnipro que dedicó su vida a la protección de animales en situación de calle. Fue asesinada en un refugio de perros y gatos de la ciudad.

«Natasha se ha ido. Nuestra familia de voluntarios ha sufrido una terrible pérdida… Ella cuidaba de casi todos los perros en Rokossovsky… en Ialovshchyna… Le daba de comer a todos los que encontraba en el camino. Ahora muchos animales se quedan sin su cuidado», escribió una amiga suya en Facebook.

Defensoras de la vida

«Era joven, vibrante y una valiosa e incansable miembro del equipo», fue el mensaje por su parte de una comunidad de voluntarios. Natasha salvó a muchos animales abandonados. Como muchos otros voluntarios, Natasha rescató muchos animales abandonados, especialmente durante este período, cuando algunas personas dejaron atrás a sus animales cuando huyeron de la guerra. «Hay muchos voluntarios anónimos, no remunerados, que rescatan animales en todo el mundo. Llevan una pesada carga sobre sus hombros y enfrentan la indiferencia y la apatía de la comunidad y el gobierno”.

Por otra parte, la joven Anastasia Yalanskaya, de 26 años, fue asesinada a tiros junto con dos hombres, también voluntarios, mientras se dirigía a entregar comida a un refugio de perros en Bucha, a 30 kilómetros de Kiev.

Los amigos y familiares de Yalanskaya dicen que su vehículo recibió disparos «deliberadamente a corta distancia por las tropas rusas». Desconocen el motivo por el cual fue atacada, pero creen que los militares rusos están aumentando sus ataques a civiles al azar para asustar a la población, y así conseguir que el pueblo ucraniano se someta. «Le pedí que fuera con cuidado. Que ahora mismo, un error cuesta muchísimo», ha explicado el marido de Anastasia, Yevhen Yalanskyi. «Pero quería ayudar. Le pedí que pensara en la evacuación, no obstante, no me escuchó».

“Era uno de los mejores seres humanos que conocí”

El refugio al cual iba la joven a entregar comida hacía tres días que no recibía alimentos para los animales. En su última historia en Instagram, el 3 de marzo, se puede ver a la joven sentada en la parte de detrás de un coche con unas bolsas de comida para perros. Su coche fue encontrado, acribillado a tiros, no lejos de la casa de uno de los otros voluntarios que también fueron asesinados.

Ya habían entregado la comida en el refugio y casi habían llegado a casa cuando los mataron. Unos días antes, se había desplazado a otra ciudad para ayudar a los niños abandonados que se habían quedado sin pañales y vivían en un refugio antiaéreo. El 27 de febrero comunicó a sus seguidores que «estaba pasando la noche en su carro en el aparcamiento subterráneo» para evitar las bombas que estaban cayendo en la zona.

A través de Telegram, Yalanskaya compartió su experiencia inquietante de viajar en carro para ayudar a los otros. Detalló cómo tenía que conducir con la ventana entreabierta para escuchar «en qué sitio y con qué intensidad pasaba el bombardeo» y cómo «las náuseas por miedo no son un mito». Un día antes de su muerte, detalló su viaje fallido a Irpín y cómo el puente fue «explotado».

«Era uno los mejores seres humanos que conocí. Ella se comprometió a ayudar, a ayudar a sus amigos y familiares y a quien lo necesitara», recuerda su marido. «Amaba a los animales. Teníamos un perro y un gato. Era la mejor compañera. El cuerpo de Yalanskaya permanece en un depósito de cadáveres en Bucha, porque la lucha es tan intensa que nadie puede ir por él, ha afirmado un amigo en Global News».

Fuente: https://www.fanatik.ro/, https://www.elnacional.cat/, Agencias


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