[dropcap]E[/dropcap]n diciembre, nueve elefantes fueron encontrados muertos fuera del Parque Nacional Tsavo, en el sureste de Kenia. Este mes, una familia de doce ejemplares fue cazada a tiros en la misma zona para quitarle sus colmillos.

Durante la década de los ’80 más de la mitad de los elefantes africanos fueron borrados del mapa, la mayoría por cazadores furtivos en busca de marfil. Pero en enero de 1990, numerosos países alrededor del mundo firmaron una prohibición internacional para el comercio de marfil. Esto hizo que la demanda disminuyera considerablemente.

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Mercado ilegal de marfil

La consecuencia directa fue que la población de elefantes aumentó de nuevo. Sin embargo, en años recientes estos avances han disminudo. Se estima que 25.000 elefantes fueron cazados en 2011. Las cifras para 2012 todavía no han sido totalizadas pero es casi seguro que serán mayores.

Los defensores de los animales ya están señalando a China como la culpable. «China es el principal comprador de marfil en el mundo», aseguró el doctor Esmond Martin, conservacionista e investigador que ha estado décadas siguiendo los movimientos del tráfico ilegal de marfil en el planeta.

Recientemente regresó a Nigeria donde condujo una inspección visual de la venta de marfil en la ciudad de Lagos. Sus hallazgos son alarmantes. Martin y sus colegas contabilizaron más de 14.000 colmillos de marfil trabajado y en bruto en un solo lugar: el mercado de Lekki en Lagos, Nigeria. La última inspección, llevada a cabo en el mismo mercado en 2002, contabilizó 4.000, lo que representa la triplicación de la cifra en una década, según informa la agencia BBC.

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Exportados a China

En 2011, el gobierno nigeriano introdujo una estricta legislación para prohibir el comercio de marfil, haciendo ilegal su exposición, publicidad, compra y venta. Aún así -dice el doctor Martin- Lagos se ha convertido en estos momentos en el mercado más grande para el comercio ilegal en África.

[quote]»El marfil se mueve en todas direcciones desde el este de África, desde Kenia a Nigeria», asegura. «Los nigerianos están exportando colmillos a China. Países vecinos están exportando marfil trabajado (a Nigeria)».[/quote]

Kenia es el centro de uno de los mayores esfuerzos para combatir la cacería furtiva en África. Al igual que la KWS, comunidades locales y organizaciones dedicadas a la conservación están suministrando sus propios contingentes de guardaparques armados.

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Medidas radicales

El Northern Rangelands Trust es una de ellas. Tiene una «Unidad de Respuesta Rápida» compuesta por una docena de hombres armados que acampan en las zonas donde los elefantes viven con el fin de perseguir a cazadores furtivos. La unidad es esencialmente una fuerza paramilitar aprobada por el estado. El comandante, Jackson Loldikir, y sus hombres visten ropa de camuflaje y están armados con rifles Kalashnikov.

Loldikir asegura que el arresto de cazadores furtivos es una pérdida de tiempo. El procesamiento de éstos es raro y los perpetradores generalmente salen de prisión tras el pago de una pequeña multa. «Cuando conseguimos a un cazador furtivo, lo matamos», asevera. «La única forma de proteger a los animales es matando al cazador furtivo». Por ello son comunes las muertes y las heridas de bala tanto en guardaparques como en cazadores.

[quote]Sin embargo, los cazadores furtivos no se detienen. Conservacionistas en Kenia están advirtiendo que a la tasa actual, los elefantes podrían desaparecer pronto de la vida salvaje. «Si los precios siguen subiendo y la caza de elefantes continúa, en 15 años no habrá elefantes en la sabana del norte de Kenia. Estoy absolutamente seguro», dijo Ian Craig, quien está al frente del Northern Rangeland Trust.[/quote]

Fuente: BBC Mundo, Agencias

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