Mineral es un pueblo de 500 habitantes en el estado de Virginia. Pero hoy fue el epicentro de un terremoto de una magnitud de 5.9 grados que sacudió con fuerza las ciudades del norte de la Costa Este de EEUU y sembró el pánico en Washington y en Nueva York.

Los sismos son habituales en California por las sacudidas de la falla de San Andrés, pero no en las ciudades orientales del país, donde se siguió al principio entre la curiosidad y el miedo a un ataque terrorista.

Pánico en la capital

No es el primer temblor que se registra en el estado de Virginia. Pero sí el más fuerte desde 1897. Por eso el sismo desató el pánico en la capital, donde se evacuaron el Pentágono, la Casa Blanca y el Capitolio. Se clausuraron temporalmente los aeropuertos de Newark, JFK y Filadelfia y el vaivén se sintió en diversos estados de Maine a Carolina del Norte y también en algunas ciudades canadienses.

Los servicios de emergencia hablan de “numerosos heridos” pero todos “leves”. Y se registraban daños en muchos edificios. Los más importantes, en la Embajada de Ecuador y en la catedral nacional de Washington, de la que se desprendieron tres pináculos que no dejaron víctimas.

Fuentes de la Casa Blanca informaron de que no se habían registrado daños significativos en las infraestructuras incluyendo aeropuertos y centrales nucleares. El regulador atómico informó que los dos reactores de la central de North Anna (Virginia) habían parado preventivamente después del terremoto. Pero confirmó que sus instalaciones no habían sufrido ningún daño relevante.

Apagones y problemas en las comunicaciones

Las autoridades suspendieron de modo preventivo el servicio de ferrocarril que une las ciudades de la Costa Este. El temblor causó apagones en diversos estados y problemas en la señal de la telefonía móvil.

El terremoto también se sintió en Nueva York, donde los edificios temblaron durante unos 20 segundos. El fiscal Cyrus Vance se vio obligado a interrumpir su intervención ante la prensa sobre el caso de Dominique Strauss-Kahn y el alcalde Michael Bloomberg fue evacuado de su despacho.

Manhattan es una ciudad acostumbrada a los sobresaltos y los neoyorquinos se han volcado incrédulos a las azoteas y a las calles. En los pisos altos -la norma en Nueva York- es donde más se ha sentido el sismo. “En el 19 estábamos aterrados”, cuenta Claire, que trabaja en una consultoría en el centro de la isla.

Fuente: Diario El Mundo, Agencias

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