El potente sismo que afectó ayer domingo la provincia oriental turca de Van, cerca de Irak, causó, según un último balance oficial provisional, 264 muertos y 1.300 heridos, y este lunes los socorristas continúan buscando desesperadamente sobrevivientes entre los escombros.

Trabajaron toda la noche, en un frío glacial, a la luz de antorchas o de generadores, mientras que sobrevivientes sin casa se congregaron alrededor de fogatas o acampaban bajo las carpas o incluso a la intemperie, cuando la temperatura no superaba los 2° grados.

Solidaridad

La Administración de Desastres y Situaciones de Emergencia (AFAD) calcula que al menos 366 personas se encuentran aún bajo los escombros de los edificios destruidos, aunque aún falta información sobre la situación en los pueblos y las aldeas de montaña, adonde los equipos de rescate comenzaron a llegar hoy.

Por el momento, los equipos de la Media Luna Roja han repartido 8.000 tiendas de campaña, más de 25.000 mantas y unas 4.000 estufas ya que uno de las principales preocupaciones es proteger a los damnificados de las bajas temperaturas y las previsiones de nieve para los próximos días.

Los turcos se han volcado en la ayuda a sus compatriotas y, según pudo comprobar la agencia EFE, las redes sociales se han saturado con mensajes e informaciones sobre los puntos de recogida y envío de ayuda al este de Turquía, la parte más pobre del país y donde habita buena parte de la minoría kurda. Miles de personas se han acercado a los hospitales para ofrecerse a donar sangre.

La Universidad de Van, que cuenta con miles de alumnos, ha enviado a 4.000 estudiantes a sus ciudades natales, mientras que los estudiantes de Ercis han sido trasladados al campus de Van, para ser destinados a sus ciudades.

No se respetaron las normas sísmicas

Fueron los edificios de varios pisos los que se derrumbaron, mientras las casas de un solo piso resistieron intactas. Ahmet Yakut de la Universidad de Oriente Medio (Odtü) en Ankara, explicó esta situación por el hecho de que las normas sísmicas de construcción no son respetadas.

“Cada piso reduce la resistencia de un edificios cuando no son parasísmicos”, subrayó en la cadena privada NTV, deplorando también la falta de controles por parte de las autoridades locales. Solo 9% de las casas tienen un seguro antisísmico en esta zona, agregó.

“Turquía no es un país preparado para los temblores, debido a la calidad de las construcciones. No sacamos las lecciones de las anteriores catástrofes”, lamentó su colega, el sismólogo Tugrul Tankut.

Fuente: AFP, EFE, Agencias

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.