[dropcap]U[/dropcap]n grupo de científicos anunció el primer nacimiento, en 144 años, de una pareja de cotorras puertorriqueñas en un nido natural en estado silvestre y fuera de los predios del bosque tropical El Yunque.

Varios directivos de agencias ambientales locales y estadounidenses ofrecieron una conferencia de prensa en la que detallaron que la pareja de cotorras puertorriqueña (Amazona vittata) nació en los predios del aviario José L. Vivaldi Lugo, del Bosque Estatal de Río Abajo, ubicado entre Arecibo y Utuado, al norte de Puerto Rico.

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Recuperación de la especie

Ese es uno de los dos lugares habilitados para que se reproduzcan las cotorras criadas en cautiverio para propósitos de la recuperación de esta especie en peligro de extinción, detalló la secretaria del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), Carmen Guerrero Pérez.

[quote]”El nacimiento de estos dos polluelos de cotorra puertorriqueña que alzaron vuelo para unirse a la población silvestre es el indicativo más importante de los pasos de avance de recuperación de la especie”, destacó Guerrero Pérez.[/quote]

La titular resaltó que el nacimiento de este par de cotorras “es un logro que trasciende las fronteras de Puerto Rico en el campo de la investigación científica” y “representa una esperanza para esta ave, que es uno de los símbolos más emblemáticos de la cultura puertorriqueña”.

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Efectiva labor

Destacó, además, el trabajo de los científicos del DRNA, de los efectivos de la región sureste del Servicio federal de Pesca y Vida Silvestre (USFWS) y del Servicio Forestal federal, que componen el Programa de Recuperación de la Cotorra Puertorriqueña.

Indicó que la labor de este grupo de expertos marcó un “aumento constante de nacimientos de cotorras en cautiverio, la población silvestre y en la cantidad de pichones que han sido liberados”. Por ello, anunció que “próximamente” establecerán “una tercera población en el Bosque estatal de Maricao”. La directora del USFWS, Cynthia Dohner, agregó que el nacimiento del par de cotorras acerca la meta de “contar con una población completamente autosuficiente capaz de sobrevivir sin la asistencia o intervención humana, un objetivo fundamental de cualquier programa de recuperación de una especie en peligro de extinción”.

La cotorra puertorriqueña se distingue por su color verde brillante con una banda roja en la frente, un anillo blanco alrededor del ojo y las plumas primarias azules. Durante el siglo XIX, la población de cotorras puertorriqueñas rondaba el millón, pero para la década de los 50 se creía que apenas había 200 individuos.

Fuente: EFE, Agencias

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