Es la noticia más esperada de los últimos tres meses. Por primera vez, se ha detenido la fuga de petróleo en el golfo de México, según ha anunciado la empresa británica British Petroleum (BP). Las autoridades de la compañía han informado que todas las válvulas han sido cerradas tras colocar una nueva campana / embudo sobre el pozo, el último experimento que se inventó para intentar detener el derrame de crudo.

En un comunicado, la empresa petrolera ha indicado que «durante las pruebas las tres aberturas (de la campana) están cerradas, lo que a efectos prácticos cierra el pozo… Aunque no se puede garantizar, se espera que no se vierta petróleo al mar durante la prueba». No obstante, la empresa advierte que aunque deje de vertirse petróleo al mar durante el periodo de prueba «eso no quiere decir que el flujo de crudo y gas del pozo se haya detenido de manera permanente».

El pasado 20 de abril, una explosión cuyas causas todavía se desconocen provocó el hundimiento de la plataforma de BP y el inicio de lo que supone el mayor desastre medioambiental en la historia de Estados Unidos. Desde entonces, millones de litros de crudo han impregnado el agua del mar, contaminado el entorno, afectado a buena parte de la fauna y el medio de vida de los habitantes de la costa de Luisiana y Misisipi.

Un asunto de presión

A lo largo del periodo de pruebas se irá midiendo la presión interna de la campana. Si es demasiado baja, ello apuntará a la existencia de otra fuga similar a la detectada hace 2 noches y habría que comenzar de nuevo.

En una rueda de prensa el jueves pasado, el coordinador de la lucha contra el vertido por parte del Gobierno de EEUU, el almirante Thad Allen, indicó que si se registra una presión alta será una buena noticia, pues querrá decir que el dispositivo funciona como es debido y está en condiciones de soportar el flujo de crudo.

Momentos en que se aseguraba la nueva campana de contención.

Si los ensayos dan resultados positivos y la campana puede entrar en funcionamiento, se conectaría mediante tuberías a barcos de carga en la superficie. Según Allen, el sistema tendría capacidad para trasvasar hasta 80.000 barriles diarios, una cantidad superior a la que mana del pozo averiado.

Se calcula que en la actualidad fluyen del pozo entre 35.000 y 60.000 barriles de petróleo diarios. La campana sólo está concebida como un remedio provisional al desastre, la peor catástrofe ecológica en la historia de EEUU y que ha entrado este jueves en su día número 87. La solución permanente llegará cuando se terminen de perforar dos pozos auxiliares, a través de los cuales se inyectará una mezcla de barro pesado y cemento que sellará definitivamente el pozo.

Allen indicó además que la presión que registra la nueva campana de contención instalada sobre el pozo no es lo suficientemente alta como para descartar que el crudo se esté filtrando por otras grietas y agregó que las pruebas realizadas este viernes no son concluyentes.

Habla Obama

El presidente estadounidense disfruta de un helado mientras el futuro de las costas del Golfo de Mexico y del resto de las aguas del mundo es bien incierto

En unas breves declaraciones en la Rosaleda de la Casa Blanca antes de partir con su familia a Maine para un descanso de fin de semana, Obama indicó que por el momento la nueva campana «está conteniendo el petróleo, pero los científicos aún deben llevar a cabo una serie de pruebas».

Si el resultado de las pruebas recomendara no cerrar el pozo, se usaría la campana como un sistema de contención, a través del cual se trasvasaría el crudo a buques de carga en la superficie marina. Aun en ese caso, la campana permitiría recuperar el petróleo que fluyera hasta que el pozo quedara sellado definitivamente, algo que ocurrirá cuando se termine el pozo auxiliar que BP, la empresa responsable del vertido, perfora.

Obama también adelantó que las tareas de perforación del nuevo pozo «van ligeramente por delante de lo previsto», aunque advirtió que «no se trata sólo de hacer el agujero» sino también de instalar las piezas para que el ingenio pueda entrar en funcionamiento «y eso es delicado».

Lo que vendría de tener éxito

El objetivo último es averiguar si el pozo tiene alguna otra fuga. Para ello, se irá midiendo la presión durante todo el tiempo que se alargue el procedimiento, que puede durar hasta 48 horas. En función de los resultados que se obtengan en esta operación, la compañía decidirá qué hacer: empezar a almacenar el crudo derramado en los cuatro buques que se encuentran en la superficie, mantener completamente cerrado el pozo accidentado o volver a abrirlo.

El drama humano

El pasado 29 de Junio el el capitán William Allen-Kruse fue encontrado muerto con un revólver a bordo de su barco, testigos creen que Kryse, que había sido pescador durante 20 años, estaba desesperado con el derrame. Muchos creen que Kruse estaba indignado con la pérdida de su negocio causada por el cierre de la pesca.

«Todas las aguas están cerradas. No hay más negocio. Si uno va a algunas de las playas ahora, con el petróleo, ni siquiera se puede meter en el agua. Aquí se estropeó el turismo y la pesca”, indicaron pescadores afectados por el derrame.

El estrés consume a las víctimas del derrame

Las autoridades estadounidenses temen un alza en las patologías mentales relacionadas con el estrés y la ansiedad entre los ciudadanos del Golfo de México afectados por el vertido de crudo de la multinacional BP. Aunque no hay aún cifras ni informes oficiales sobre el tema, las evidencias comienzan a acumularse entre los pescadores de la zona y sus familias.

Kindra Arnesen, originaria de la costa estadounidense del Golfo de México, está tan ansiosa a causa de los efectos del derrame de petróleo de BP, que está empacando las pertenencias de su familia para dejar su pueblo. «¿Estrés? Se me cae la ropa (debido a la pérdida de peso). El nivel de estrés aquí es tremendo. Mi marido ha envejecido 10 años en dos meses», dice Arnesen mientras carga sus pertenencias en una camioneta afuera de su casa en Venice.

Arnesen ha fundado recientemente la red de Esposas de Pescadores Comerciales para responder a las presiones dentro de la comunidad. Hace dos días, un amigo le dijo que estaba tan molesto por no haber logrado que BP lo contratase en las tareas de limpieza que estaba considerando suicidarse. Además, Arnesen tiene sus propias preocupaciones.

Su marido no puede trabajar como camaronero porque las autoridades han cerrado las zonas del Golfo de México a la pesca y sus hijos y otros familiares han enfermado debido a lo que ella cree que son toxinas transportadas por el aire provenientes del derrame.

Peor que Katrina

Miles de pescadores de la costa del Golfo de México se enfrentan a un colapso financiero debido al derrame. Algunos dicen que el estrés es peor que después de que el huracán Katrina azotó la costa en el 2005. Entonces era posible volver a trabajar a pesar de la destrucción. Ahora es imposible decir cuándo las aguas serán reabiertas, especialmente debido a que el petróleo sigue fluyendo hacia el mar.

Al mismo tiempo, muchos pescadores dependen del programa de limpieza de BP como medio de subsistencia económica y si bien eso ha brindado un poco de alivio para algunos, otros aún deben encontrar un empleo.

«Lo escuchamos una y otra vez», dijo Wilma Subra, científica de la Red Acción Ambiental de Luisiana, un grupo sin fines de lucro con profundas raíces en la comunidad. «Es estrés debido a la posibilidad de no poder ganarse la vida y pagar sus cuentas», agregó.

Las agencias de salud mental de Luisiana, Alabama, Misisipi han solicitado millones de dólares de BP para ayudar a pagar el aumento de gastos de los servicios de supervisión de salud mental. En una carta del 28 de junio dirigida a la compañía energética, el Departamento de Salud y Hospitales de Luisiana pidió 10 millones de dólares y advirtió de que los efectos sobre la salud derivados del derrame serán un «desafío continuo».

Fuentes: EFE, BBC Mundo, Diario El País, El Mundo, Boston Globe

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