“Esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes. Por eso, entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra, que «gime y sufre dolores de parto» Olvidamos que nosotros mismos somos tierra. Nuestro propio cuerpo está constituido por los elementos del planeta, su aire es el que nos da el aliento y su agua nos vivifica y restaura”. (Santo Padre Francisco, Encíclica Laudato Si´).

“Madre Tierra es una expresión común utilizada para referirse al planeta Tierra en diversos países y regiones, lo que demuestra la interdependencia existente entre los seres humanos, las demás especies vivas y el planeta que todos habitamos” ( Asamblea General de las Naciones Unidas).

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Los cambios abruptos en la especie, capa vegetal, y en general en los recursos naturales, se debe a que la humanidad se ha quedado engolosinada en la veta de la producción, lo artificial, descuidando todos los aspectos de la vida natural… descuidando la Biodiversidad.

Miles de años atrás, en el planeta todo era bosques, lagos, chorros, ríos, manantiales, nacimientos de agua, pantanos; existían miles de especies mayores y menores; silvestres todas; microorganismos, que no conocíamos, pero que allí estaban, alimentándose y procesando básicamente residuos orgánicos y minerales, sin omitir por un instante la interacción (Dialéctica) con el Sol, el Agua, el Aire, el Cosmos.

En aquella época, el globo terráqueo se cubría, de exuberantes selvas y bosques, que conformaban una masa viva abundante, la cual sostenía y producía una espesa masa de capa vegetal, donde se almacenaba gran cantidad de humedad; nuestro planeta era verde, tenia vida exuberante; la especie humana convivía en forma natural, en todas las expresiones de su ciclo de vida social e individual, como cualquier animal o vegetal; hasta ese momento, la especie no era autodeterminativa ni determinativa del medio, posteriormente lo fue al entrar en la etapa de civilización, empezando así, una nueva etapa para el medio natural y para la especie.

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A partir del momento, en que la especie fue adquiriendo la capacidad determinativa (Civilización) sobre el medio natural y sobre si misma (que hoy tiene desarrollada), el ser humano quedó marcado por aquella nueva facultad: hacer las cosas en la forma en que desee. Pero ese deseo tiene que corresponder siempre, al tipo y grado de conocimiento e ideales requeridos, los cuales deben apuntar a preservar el medio, en forma natural, y no, exclusivamente a beneficiarse de él, arrasando para ello con la belleza infinita de la BIODIVERSIDAD, que por añadidura, es soporte de la existencia de la vida, y resultante de la evolución y desarrollo a lo largo de innumerables millones de años.

La vida sobre el planeta ya empezó a languidecer, a desaparecer gradualmente, podemos afirmar que más del 80% de los recursos naturales de tipo biológico en las tierras cultas, de los cuales nos abastecemos y proporcionan la vida, ya desaparecieron en manos de la civilización. Las abundantes lluvias, las altas temperaturas y la espesa capa vegetal de otros tiempos, dieron las condiciones naturales, tanto en la flora, como en la fauna.

El retorno a la biodiversidad, para salvar nuestro planeta, está en manos, del tipo de direccionalidad que rija a la humanidad. Direccionalidad que se imprime desde los Estados, los Organismos Internacionales y el Sistema Educativo, con los maestro Filósofos a la dirección del Mundo. Direccionalidad, que desde que se descubrió el cultivo y como paso siguiente la acumulación de cosechas, está condicionada por los Intereses Particulares, al punto de que todo en el planeta, está a discreción y cumple la función que estos indiquen, así sean los Estados, los Recursos Naturales, la Teología, la Ciencia, la Tecnología y la misma necesidad, sin poder escaparse ni la Filosofía, ni la Cultura, ni la Genética.

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En el sentido que giran los intereses particulares, gira la humanidad, es por esto, que hemos alterado los ciclos naturales, que dan y sostienen la vida, erradicando en parte importante la biodiversidad: talamos y quemamos árboles, quemamos la capa vegetal o residuos orgánicos de las cosechas, los procesamos, y los mandamos a los ríos, cortando el ciclo de alimentación de los microorganismos y posteriormente de las plantas; todas las tierras cultas del planeta las hemos sembrado con monocultivos (trigo cebada avena, sorgo, maíz naranjas, pastos etc.); al sembrar monocultivo, aplicamos permanentemente químicos, bactericidas, venenos, para combatir las «malezas», impidiendo que se reproduzca la biodiversidad, acabando con miles de especies; acabando con la variedad viva, dejando un solo cultivo; en estas condiciones, la riqueza de la tierra desaparece; eliminamos las fuentes de regeneración: el trabajo de la dialéctica natural, para crear hoy en día, una contradicción antagónica entre el medio natural y la especie.

Hoy ante estos graves problemas ecológicos, que se convierten en sociales y humanos, y ante la mirada de un futuro cada día menos claro, más opaco; ante un futuro de salida ciega, nos interrogamos ¿Qué hacer?:

¿Desarrollar más y más, la ruta que lleva la humanidad?, ¿Realizar un cambio?; marchar por un camino diferente, lo cual es plenamente posible. De elegir el cambio de marcha, se requiere realizarlo gradualmente, pero día a día, porque la necesidad no da espera, además, en proceso proyectado a largo plazo, casi indefinido; una proyección por etapas; una proyección a ideales definidos, como el volver a irrigar la superficie del planeta con las lluvias; como el volver a crear capa vegetal; como el pasar de la tendencia del monocultivo y retornar a la biodiversidad, y al respecto la humanidad está dando un primer paso, que no es exactamente en la direccionalidad acertada, pero al menos está contemplando en la parte agrícola, una concepción de «Agricultura Orgánica», así podemos ver, que se pasó de una explotación tradicional, plaguicidas, abonos, químicos, y monocultivos, en donde solo se desarrollaba el aspecto tecnológico científico, a una explotación moderna de las tierras, con tendencia orgánica, en donde se reemplazan los abonos químicos, por abonos orgánicos, y los plaguicidas, por hierbas o aromatizantes, que hacen su función, arrojando así, cultivos y productos no tóxicos para las tierras, las plantas, los animales y los seres humanos. Sin embargo esto no es suficiente, se necesita concebir una agricultura filosófica (dialéctica), que parta de la comprensión global, comprensión que encierra la problemática social humana, la problemática ecológica y la problemática de la civilización, sus orígenes, su realidad presente y futura, partiendo de que la filosofía es el universo y la síntesis del conocimiento y, que el conocimiento es el resultado de la experiencia.

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¿Existe Conciencia Global?, ¿ Se requiere y es imprescindible crearla?, ¿es urgente que la humanidad regrese a la biodiversidad natural? La biodiversidad, regenera la tierra de nutrientes, suficientes para obtener abundantes cosechas, regenerando de paso la vida humana; para volver a crear bosques naturales con variedad de especies, lo único que se requiere, es sacar las manos del hombre.

La humanidad está llegando a comprender que tenemos necesidad de recuperar la biodiversidad del planeta en forma natural, no podemos abstraernos de asegurar que lo más importante, lo fundamental, es recuperar y preservar el medio natural, para así, preservar la especie y la Civilización. Pero nuestro esfuerzo y trabajo va mas allá, consideramos que no solo es fundamental, preservar la especie, debemos previamente reorientar su marcha acertadamente, tomando como base el conocimiento para proyectar al futuro; un futuro donde la especie pueda convivir consigo misma y con la naturaleza, dos aspectos que están completamente rotos, anárquicos, autodestruyéndose, sin direccionalidad, o sin que esta apunte a ideales y a objetivos comunes, que vayan más allá de lo económico, del quehacer diario, de la producción y la productividad etc.; nuestra necesidad, debe ser reorientar y preservar la especie.

Para iniciarnos por el camino filosófico, que retome el equilibrio de nuestro medio natural… de nuestro planeta, hay que pasar por retornar al equilibrio social humano, sin este cambio, es soñar con todos los objetivos ecológicos que se proyecten.

LÁSTIMA, ES NUESTRA OBRA, Y AHORA, A CORREGIR NUESTRA MARCHA.
LA HUMANIDAD TIENE RECURSOS, SOLO FALTA LA DECISION DE CAMBIO.

Fuente:
HUMBERTO ROJAS RODRÍGUEZ
Investigador
www.futurohumano.org
humrojas@yahoo.com
humrojasfuturohumano@gmail.com
Móvil 3175021446

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