[dropcap]E[/dropcap]l año 2015 podría establecer un récord como más caluroso en la Tierra, advierten científicos de Estados Unidos que notan un aumento de la probabilidad de ocurrencia del fenómeno El Niño en el océano Pacífico tropical. Tony Barnston, el jefe meteorólogo del Instituto de Investigación Internacional de la Universidad de Columbia para el Clima y la Sociedad, dijo que la probabilidad de un evento de este tipo durante los próximos seis meses aumentó a cerca de 60%.

A partir de enero de este año se han producido una serie de fuertes ráfagas de vientos provenientes del oeste en el Pacífico ecuatorial tropical, y éstas han reemplazado esencialmente los vientos alisios del este. Por su parte, Eric Blake, especialista en huracanes del Centro Nacional de Huracanes de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) en Miami, dijo que las condiciones están cambiando rápidamente en el Pacífico.

Este mapa muestra un rango de 10 años, (2000-2009) en contraste con la temperatura registrada entre 1951-1980. Los prolongados incrementos de la temperatura se manifiestan en la península ártica y antártica. (Imagen: NASA/GISS).

Interacción atmosférica

En lugar los vientos alisios que soplan desde el este de cinco a 10 kilómetros por hora, algunos lugares en el Pacífico occidental han tenido vientos del oeste de hasta 48 kilómetros por hora, dijo Blake. «Esto es importante, pues tiene un efecto dominó en el mar y por debajo de la superficie marina», señaló.

Paul Roundy, profesor de meteorología en la Universidad de Albany y la Universidad Estatal de Nueva York, observó que las ráfagas de viento del oeste son más fuertes en comparación con los registros históricos. Según los estudiosos, los eventos de El Niño y La Niña se refieren a las fluctuaciones de las condiciones atmosféricas y oceánicas en esa zona.

Los episodios de El Niño se caracterizan por temperaturas más cálidas que el promedio de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial central y oriental, y agregan calor a la atmósfera, calentando así la temperatura media mundial. Por lo general, ocurren una vez cada tres a siete años, y pueden alterar los patrones climáticos en todo el mundo, causando sequías e inundaciones desde la costa oeste de Estados Unidos hasta Papúa Nueva Guinea.

Aunque los eventos de El Niño tienden a amortiguar la actividad de huracanes en el Atlántico Norte, cuando se combinan con el calentamiento global provocado por las emisiones de gases de efecto invernadero y de otras fuentes, aumentan en gran medida la probabilidad de que un determinado año se establezca un nuevo récord mundial de temperatura, como ocurrió en 1998.

Fuente: Prensa Latina, Agencias

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