Tras 12 años, Naciones Unidas marcó un hito en el reconocimiento de los derechos indígenas. Aseguró que las tierras habitadas por un pueblo nativo en Paraguay son su domicilio, y corroboró que las empresas agrícolas vecinas las contaminaron. Los productores contestaron que son «mentiras» que «ensucian» la agricultura «más sustentable del planeta».

A 290 kilómetros al este de Asunción, en una zona rodeada de grandes empresas agrícolas, se asienta la comunidad Campo Agua’ẽ, del Pueblo Ava Guaraní —departamento de Canindeyú—. Desde hace décadas, estos indígenas y sus tierras sufren las consecuencias de la contaminación por fumigación de los cultivos de soja transgénica. El Comité de Derechos Humanos de la Naciones Unidas (ONU) comprobó que el uso contínuo de agroquímicos prohibidos durante más de 10 años, ha matado a los animales de cría de la comunidad, ha afectado sus cultivos de subsistencia y árboles frutales, ha contaminado los recursos hídricos, y ha dañado la salud de las personas.

Excesivo uso de plaguicidas

Pero el Comité también corroboró que el daño ambiental «tuvo graves repercusiones intangibles». La desaparición de los recursos naturales necesarios para la caza, la pesca, la recolección en el bosque y la agroecología guaraní, trajeron aparejados la pérdida de conocimientos tradicionales y la emigración.

El «excesivo» uso de plaguicidas, sin «control ni prevención» estatal, obligaron a muchas familias indígenas de Campo Agua’ẽ a dejar sus tierras y emigrar. Y a quienes se quedaron, les quitó una de las prácticas ceremoniales cruciales para la consolidación de la identidad cultural de los niños y niñas: la de su bautismo (mitãkarai). Debido a la desaparición de los materiales de construcción de la casa de danza (jerokyha), y a la falta del maíz con el cual se hacía la chicha (kagüi), la comunidad dejó de realizar el rito.

En una decisión histórica y después de 12 años de litigio, el Comité concluyó que el Estado paraguayo violó los derechos de la comunidad a sus tierras tradicionales, y a su «domicilio». Según explica ONU en el fallo, el domicilio debe entenderse «en el contexto de la relación especial» que mantienen con sus territorios, incluyendo sus animales de cría, cultivos, y su forma de vida relacionada con la caza, recolección y pesca. Se trata del primer dictamen del Comité de este estilo.

Ausencia del estado

«Para los pueblos indígenas, sus tierras representan su hogar, cultura y comunidad. Los graves daños ambientales tienen impactos en la vida familiar, la tradición y la identidad de los pueblos indígenas, e incluso conducen a la desaparición de su comunidad. Daña drásticamente la supervivencia cultural del grupo en su conjunto», afirmó Hélène Tigroudja, miembro del Comité.

Tras haber agotado todas las instancias administrativas y judiciales en Paraguay, el líder comunitario electo, y por un maestro de la escuela comunitaria, presentaron la denuncia ante el tribunal internacional, en nombre de los 201 integrantes de la comunidad.
«A más de 12 años de la presentación por los autores de la denuncia penal por las fumigaciones con agrotóxicos, a las cuales además han quedado expuestos todo este tiempo, las investigaciones no han avanzado significativamente, sin que el Estado parte haya ofrecido explicación para justificar dicho retraso», aseguró el Comité en su dictamen.

Además, consideró que Paraguay no monitoreó adecuadamente la fumigación y no pudo prevenir la contaminación. «Dicha omisión en su deber de proteger permitió que prosiguieran por muchos años las fumigaciones masivas y contrarias a la normativa interna, destruyendo elementos constitutivos de la vida privada, familiar y domicilio de la comunidad indígena afectada», añadió.

El Comité recomienda a Paraguay que prosiga con los procesos penales y administrativos en contra de los responsables; que repare integralmente a las víctimas por el daño sufrido; que tome todas las medidas que sean necesarias, en estrecha consulta con la comunidad para reparar la degradación ambiental; y que adopte medidas para evitar que se cometan transgresiones semejantes en el futuro.

El grupo de productores y referentes del sector agropecuario de Paraguay Agro Parlamento, denunciaron en Twitter que la ONU y las autoridades locales mienten sobre las «supuestas intoxicaciones de indígenas». Y que la agricultura paraguaya es la «más sustentable» del mundo. «La realidad [es que los] políticos usan a los indígenas y se alían a organizaciones internacionales que responden a sus ideologías», aseguran.

Fuente: https://mundo.sputniknews.com/, Agencias


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