Después de casi tres décadas trabajando como ‘artista’ en circos, la elefanta asiática Ramba, de unos 53 años, llegó este miércoles a Brasil procedente de Chile para una merecida jubilación en un santuario de paquidermos.

La mastodonte, con sus tres mil 600 kilogramos, desembarcó en el aeropuerto internacional de Viracopos, en Campinas, en el interior de Sao Paulo, tres horas después de salir del aeropuerto de Santiago, en Chile, a bordo de un Boeing 747-400.

Viaje en tren

Ramba fue llevada dentro de una caja de casi seis toneladas, con agua, comida, temperatura controlada y cámaras de vigilancia interna. La elefanta pasó por los procedimientos del Servicio de Rentas Federales, fue inspeccionada por técnicos del Instituto Brasileño de Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables, y recibió una guía de transporte emitida por empleados del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Abastecimiento.

Más tarde partió en tren al Santuario de los Elefantes de Brasil, una reserva de mil 100 hectáreas, en Chapada dos Guimarães, en el estado de Mato Grosso. El viaje internacional marca un nuevo capítulo en la historia de la elefanta que nació salvaje y fue domesticada para ser una atracción de circo.

El maratón, que comenzó en Rancagua, a 90 kilómetros de Santiago de Chile, debería terminar solo en la noche del jueves o en la mañana del viernes, con la llegada de Ramba al destino. Para el biólogo Daniel Moura, director del santuario, quien definirá el tiempo del traslado es la propia Ramba. ‘Sería bueno que se quedara el menor tiempo posible en el viaje, pero como es un animal que viene de una vida de sufrimiento, respetemos sus deseos’.

En los mil 500 kilómetros de la ruta, la elefanta tendrá agua a voluntad y será alimentada con heno, frutas y verduras, así como con suplementos.

Fuente: Prensa Latina, Agencias

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