Además de ser aún más grises, sólo asfalto y ladrillos, las ciudades sin árboles o zonas verdes serían entornos menos amigables para sus habitantes con problemáticas tales como:

  • Habría más contaminación acústica, ya que proporcionan una barrera que protege a los hogares de las carreteras y zonas industriales cercanas.
  • Haría más frío en invierno y más calor en verano. Se estima que ayudan a ahorrar entre un 20% y un 50% de la energía utilizada para la calefacción y que, colocados estratégicamente, pueden enfriar el aire hasta 8ºC, reduciendo en un 30% las necesidades de aire acondicionado. También se perdería su preciada sombra.
  • La calidad del aire sería peor llegando a ser irrespirable.
  • El riesgo de inundaciones sería mayor porque habría menos zonas permeables donde filtrarse el agua de lluvia.
  • La biodiversidad tanto de animales como de plantas se vería gravemente perjudicada.
  • Los habitantes tendrían una peor calidad de vida. Las zonas verdes urbanas, incluidos los bosques, posibilitan estilos de vida activos y saludables, contribuyen a mejorar la salud mental y a prevenir enfermedades y ofrecen a las personas lugares para socializar.
  • Habría menos empleo (todo aquel relacionado con las zonas verdes, tanto directa como indirectamente) y turismo (determinados espacios verdes son polos de atracción).

Ejemplo europeo

El informe de conclusiones del proyecto comunitario Eklipse, que vincula la ciencia con la política europea y en el que participó Corina Basnou, recoge que Barcelona es un ejemplo de gestión de los espacios verdes. Basnou reconoce que “hay zonas donde debería potenciarse la creación de espacios verdes, especialmente en aquellas con más contaminación y mayor población, aunque en general Barcelona es un buen ejemplo si se compara con otras ciudades europeas”.

La capital catalana tiene 1,4 millones de árboles, según un recuento aproximado del Ayuntamiento realizado hace poco más de un año. La cifra incluye todos los árboles de calles, plazas, jardines públicos y privados. También los de Montjuïc, las zonas boscosas de los Tres Turons y del parque natural de Collserola, el gran pulmón verde Barcelona.

En su informe, los expertos del proyecto Eklipse valoraron especialmente la existencia de unos planes de gestión con acciones definidas, como por ejemplo convertir los patios en espacios verdes, crear jardines comunitarios o promover planes de conservación como el ‘Plan del verde y la biodiversidad de Barcelona 2020’.

Fuente: An impact evaluation framework to support planning and evaluation of nature-based solutions projects , http://www.lavanguardia.com, Agencias

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.