Un programa piloto para la resocialización de los monos ardilla fue puesto en marcha por un estudiante de la Maestría en Estudios Amazónicos de la Universidad Nacional de Colombia, que ya arroja excelentes resultados.

Las repercusiones del cautiverio sobre el comportamiento de los animales salvajes han sido bien documentadas. Sin embargo, son pocos los recursos que existen para la modificación de estos efectos del cautiverio sobre las especies.

Por eso, Juan Pablo Parra, estudiante de la maestría en la UN en Amazonia, puso en marcha este proyecto que busca crear una etapa previa de adaptación para el animal en cautiverio, que lo prepare para enfrentar las nuevas condiciones que encontrará una vez sea liberado.

Ciencia al servicio de la naturaleza

A través de enriquecimientos visuales y auditivos del ambiente, el estudio pretendió restablecer los comportamientos alterados por el cautiverio.

“Lo que hicimos fue comparar patrones de comportamiento y de actividades de monos ardilla cautivos en el Hogar de Paso de Fauna Silvestre de la Universidad de la Amazonia y Corpoamazonia en Florencia, Caquetá, con los reportes en vida libre”.

“Luego establecimos unos enriquecimientos ambientales puntuales con objetos y sonidos en los encierros, para incentivar comportamientos naturales”. explicó Parra.

En este proyecto se trabajó con 12 monos en diferentes estados de desarrollo biológico, confinados en un encierro de 2.15 metros de ancho por 2.30 m de largo, con 1,96 de alto; los especímenes cautivos presentaban grandes variaciones en sus actividades diarias, al igual que una gran cantidad de comportamientos estereotipos (infundados por su cercanía con los humanos y el cautiverio).

El tráfico de especies como factor determinante

Se encontró que los adultos reaccionaron más positiva y rápidamente a la estrategia, modificando su comportamiento hacia el original (el que tenían en estado silvestre), mientras que los recién nacidos tuvieron cambios de comportamiento muy lentos y expresiones de marcada depresión, debido esencialmente a la ausencia de madres nodrizas en el grupo o adultos tutores, y al rechazo general por parte del grupo.

En Colombia cada día 175 animales exóticos son decomisados por las autoridades en las terminales de transporte. Los primates son uno de los grupos más atractivos para los traficantes.

Generalmente las autoridades luego de las incautaciones no cuentan con los recursos técnicos ni económicos necesarios para mantener en óptimas condiciones de bienestar a los animales, siendo esta una de las causas más importantes de mortalidad de los mismos. Allí radica la importancia de esta iniciativa.

Fuente: Diario El Tiempo

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