El auge en la construcción de centrales hidroeléctricas para la producción de energía está afectando negativamente a numerosas poblaciones indígenas en todo el mundo, advirtió este lunes la organización indigenista Survival.

En un informe publicado en ocasión del Día Mundial de las Poblaciones Indígenas, la ONG denunció que la mayoría de estos proyectos se llevan a cabo sin consultar a las comunidades que habitan en las zonas donde se están construyendo muchas de las represas.

Y en muchos casos, afirma, se trata de comunidades indígenas que se ven obligadas a abandonar sus tierras, o ven afectados sus cultivos u otros medios de vida.

“No sólo no se les da la oportunidad para opinar, sino que tampoco se benefician. Lo único que obtienen son las consecuencias negativas”, le dijo Lindsey Duffield, de Survivor, a BBC Mundo.

La misma explotación con otras excusas

Entre los casos mencionados en el reporte de Survivor se destacan proyectos en Brasil, Perú, Guyana, Malasia y Etiopía. El gobierno del estado de Mato Groso, por ejemplo, tiene planeado construir 77 represas a lo largo de los ríos Juruena y Aripuana en esa región amazónica.

Y según Survival esto afectará la calidad del agua y las fuentes de pesca de tribus como los Enawene Nabe, Nambiquara, Erikbatsa y muchas otras. Otros problemas serios que enfrentan las comunidades indígenas son la degradación ambiental y el desplazamiento forzoso de tribus enteras, como sería el caso de los proyectos Gilgel Gibe III, en Etiopía, y Murum, en Malasia. Algunos de estos proyectos hidroeléctricos, más que traer beneficios ambientales, lo que hacen es crear las condiciones “para la explotación industrial de las tierras de otros grupos tribales”.

Un ejemplo sería la presa de Belo Monte, en Brasil –que una vez concluida será la tercera más grande del mundo-, la que según Survival está actualmente a cargo de un consorcio de nueve compañías mineras.

Se repite la historia

“Hace ya una década la Comisión Mundial sobre Represas reconoció que los grandes proyectos de este tipo ‘han llevado pobreza y sufrimiento a millones de personas’ y estableció estándares y pautas para futuros proyectos”, se lee en el mismo. “Pero las lecciones del siglo pasado están siendo ignoradas y las poblaciones tribales están siendo puestas a un lado, sus derechos violentados, y sus tierras destruidas”, afirma.

Según cifras del propio Banco Mundial citadas por Survival, el financiamiento que el organismo financiero tiene disponible para proyectos de esta naturaleza asciende a US$11.000 millones. Es decir, un 50% más de lo disponible en 1997.

Y el mayor inversionista en el sector hidroeléctrico de la actualidad es China, que financia parte de los proyectos en Etiopía y Malasia reseñados en el reporte de la ONG.

Para Survival, el problema es particularmente grave porque luego de un declive en la construcción de grandes proyectos hidroeléctricos a finales de la década de 1980, estos se están volviendo a poner de moda “empujados por un lobby que trabaja duro para retratar a esta industria como una panacea contra el cambio climático”.

Fuentes: BBC Mundo, Reuters, Agencia EFE

1 COMENTARIO

  1. El estilo de vida Capitalista devora, contamina y destruye, lo mas sutil, lo mas importante, lo mas sagrado: “La Vida, La Felicidad, El Equilibrio del Planeta. y todo por la corta visión del egoismo y la mediocridad de buscar mesquinamente satizfacer apetitos personales enun momento sin pensar en las consecuencias. creo que los seres pensantes de este planeta tenemos la obligación de hacer ver a los egolatras consumistas que solo ven sus negocios que seran recordados con odio por el sadismo de su proceder al violar las leyes de la naturaleza desatar las acción y reacción.
    Por favor es hora de parar la destrucción y usar tecnología compatible con la vida y elequilibrio del planeta.

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