Las plantas con raíces profundas pueden remover más dióxido de carbono atmosférico y soportar sequías, según un estudio difundido recientemente que recomienda aumentar su siembra.

Investigadores de ciencias bioanalíticas de la Universidad británica de Manchester aseguran que las hierbas con raíces de hasta dos metros de longitud constituyen un arma efectiva para luchar contra el cambio climático.

Mayor absorción de CO2

La mayoría de las plantas que se cultivan en la actualidad tienen raíces que no superan el metro de largo, pero con otro adicional se duplicaría la cantidad de dióxido de carbono capturado de la atmósfera.

Mediante la fotosíntesis, las plantas atrapan ese gas. Aunque la parte superior del vegetal es cosechada, la biomasa remueve una gran cantidad del químico, señaló el autor principal del estudio, Douglas Kell.

“Mejorando” genéticamente

“Es cuestión de mejorar genéticamente las plantas adecuadas. Usualmente nos hemos centrado en cultivos de alto rendimiento que son cosechados anualmente. Debemos enfocarnos ahora en plantas que también tienen raíces profundas”, dijo el científico.

El conocimiento sobre los genes involucrados en la longitud de las raíces pueden ayudar a cultivar vegetales que remuevan mayores concentraciones del principal gas causante del efecto invernadero.

Pregunta a la lectora/lector: ¿Es necesario continuar jugando con la naturaleza para reparar nuestros errores?

Fuente: Prensa Latina, Agencias

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