Activistas climáticos de Londres arrojaron pintura negra en la fachada de la imponente sede neoclásica del Banco de Inglaterra este jueves como parte de una protesta contra el apoyo del sector financiero a lo que dicen es una catástrofe climática.

“Este banco nos está matando”, decía una pancarta sostenida por un manifestante. “No más combustibles fósiles”, decía otro. En París, los activistas colocaron una pancarta que decía “dinero mágico, inversiones tóxicas” en el edificio del Banco de Francia. Los manifestantes sostenían bengalas de humo mientras otros arrojaban pintura al edificio y bailaban entre una lluvia de billetes de euro falsos.

El verdadero papel de los bancos en la crisis ambiental

En Londres, la policía dijo que había arrestado a cuatro personas, una por allanamiento de morada y tres por daños criminales. “La protesta de hoy es parte de una serie de acciones de Money Rebellion, una campaña de Extinction Rebellion diseñada para exponer el papel de los bancos en la crisis climática y ecológica”, explicó a Reuters este movimiento ambiental.

El grupo Extinction Rebellion quiere desencadenar una rebelión contra la estructura política, económica y social del mundo moderno para evitar la peor devastación descrita por los científicos que estudian el cambio climático.

Dice que el Banco de Inglaterra no ha sido lo suficientemente estricto con los bancos comerciales para evitar que financien el cambio climático y quiere que sea mucho más duro con el sector financiero.

Crecimiento infinito insostenible

Fundamentalmente, el grupo dice que la institución financiera, a la que calificó como el “Banco de la Extinción”, era un pilar de un modelo económico basado en el crecimiento infinito que priorizaba las ganancias a corto plazo sobre la salud del planeta. El grupo también está apuntando a los bancos privados.

“No está bien que el Banco de Inglaterra pueda distribuir dinero a empresas que están destruyendo nuestro planeta mientras millones enfrentan la destrucción de su futuro debido a sus acciones”, dijo la activista Amelia Halls, de 22 años.

“El gobierno está haciendo todo lo posible para lavarse de verde cuando, al mismo tiempo, tenemos un sistema financiero en este país que está financiando activamente a empresas e instituciones que están destruyendo el planeta”.

Fuente: https://www.reuters.com/, Agencias

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