Al acercarse la temporada de huracanes en el Atlántico, el secretario general de la ONU, António Guterres, hizo un llamado a desarrollar acciones más ambiciosas para enfrentar el cambio climático.

“Los desastres relacionados con el clima están creciendo y causan pérdidas devastadoras. El año pasado, vi de primera mano los impactos de los huracanes Irma y María”, dijo en su cuenta oficial en Twitter.

Un problema de vida o muerte

A juicio del máximo representante de Naciones Unidas, la acción climática es un problema de vida o muerte y debe abordarse cuanto antes. Uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (el 13) aboga por tomar medidas urgentes con el fin de combatir el cambio climático.

Sus efectos -como el aumento del nivel del mar y eventos climáticos extremos- en la actualidad afectan a las economías nacionales y provocan la pérdida de numerosas vidas humanas y cuantiosos daños materiales.

De no tomarse acciones urgentes, los expertos prevén que la temperatura superficial promedio del mundo aumentará en el siglo XXI y hasta podría superar los 3 grados centígrados. Por ello, el Acuerdo de París recoge el compromiso de la comunidad internacional para limitar ese incremento.

Miles de millones en pérdidas

Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), los eventos climáticos extremos ocurridos en el 2017 arrojaron un total de pérdidas de 320 mil millones de dólares, las más altas reportadas hasta la fecha. Esto lo convierte en el año más costoso de los registrados por esa entidad, que destacó también las desastrosas consecuencias de la temporada de huracanes en el Atlántico Norte.

De hecho, esa temporada fue la más costosa para los Estados Unidos y erradicó décadas de avances en materia de desarrollo en pequeñas islas del Caribe como Dominica, indica el reporte de la OMM. En tanto, las grandes inundaciones monzónicas en La India y la continua sequía severa en partes del este de África tuvieron un impacto muy negativo para toda esa región, añadió.

El estudio también señala que el año pasado fue uno de los más cálidos registrados: el Ártico experimentó temperaturas inusualmente altas, mientras que áreas densamente pobladas en el hemisferio norte se vieron atrapadas por el frío intenso y las dañinas tormentas invernales. Por otra parte, agrega, el 30% de la población mundial vive expuesta a condiciones climáticas con temperaturas potencialmente mortales durante al menos unos 20 días al año.

Fuente: Prensa Latina, Agencias

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