Que la Organización de Naciones Unidas gestione ya el reconocimiento de la figura de refugiado climático para los países más vulnerables ante las consecuencias del calentamiento global, no es más que el fracaso evidente de las políticas encaminadas a su reversión.

Países como la República de Kiribati o Tuvalu, atolones que apenas se levantan en el Pacífico oriental, tienen los días contados si se cumplen las previsiones de aumento del nivel del mar del IPCC, que en su cuarta y más reciente publicación apunta una subida de entre 18 y 59 centímetros antes de 2099.

Llegó la hora de actuar

“El tiempo de duda razonable se ha acabado, ahora hay que actuar. Es el tiempo de los políticos”, ha dicho a la agencia EFE el físico Rodríguez Camino, investigador de la Agencia Española de Meteorología, sobre los evidentes impactos del cambio climático: calentamiento global, aumento del nivel del mar, cambios en los ecosistemas, acidificación del océano, estrés hídrico, inseguridad alimentaria y riesgos para la salud humana asociados a inundaciones y sequías.

“El planeta se arriesga a una catástrofe en biodiversidad. En algunas zonas del planeta, ya bajo un estrés muy grande, no va a quedar margen para la vida”, ha acotado el meteorólogo, consciente de las grandes migraciones que va a provocar el cambio del clima.

Ya se sabe que hay países que van a desaparecer, ha reconocido Rodríguez Camino, al tanto de la figura del refugiado climático que el propio secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, ha defendido esta semana durante su viaje a Australia.

Posible traslado masivo

Según el experto, en el seno de las Naciones Unidas se gestionan acuerdos para prever un traslado masivo de la población en riesgo y aunque el proceso esté en fases preliminares, “es una realidad que hay que atender si no se vislumbran cambios”, ha dicho.

Desde el primer documento, presentado en 1990, se ha establecido que la causa principal del cambio climático son las emisiones resultantes de quemar combustibles fósiles, hasta el punto de alcanzar el 90 por ciento de fiabilidad. “La principal recomendación es dejar de emitir, que es mucho más fácil y menos costoso que adaptarse al cambio”, ha asegurado.

“Está claro que el sistema responde ante una perturbación como cualquier sistema físico. Nosotros lo perturbamos y reacciona. Hemos roto un equilibrio que se ha mantenido durante millones de años. Este modelo no es sostenible”, aseguró Rodríguez Camino.

Fuente: EFE, Agencias

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