Mientras se multiplican las recomendaciones de las autoridades para hacer frente a las altas temperaturas en la capital argentina, que esta semana llegó a los 36 grados, la gente se refugia en todo retazo de sombra a mano para sortear el agobiante calor que mantiene a la ciudad en «alerta roja».

El Servicio Meteorológico Nacional renovó el pasado martes la medida para la capital argentina y sus alrededores por segundo día consecutivo a raíz de las altas temperaturas, que motivaron escenas totalmente contrarias a las que se viven por estos días en las heladas Europa y Estados Unidos.

En alerta

El gobierno de la provincia de Buenos Aires puso en «alerta» a los 77 hospitales públicos del mayor distrito del país para asistir a pacientes afectados por el calor. La ola de calor «multiplica por tres los fallecimientos», alertó a su vez el titular de la organización Red Solidaria, Juan Carr.

El fenómeno climático «La niña» ha causado sequía en vastas zonas de las provincias de Buenos Aires y La Pampa, en la más rica región agrícola de Argentina, uno de los mayores productores globales de granos.

Fuentes del sector agropecuario creen que la falta de lluvias se puede extender hasta marzo próximo, con la consiguiente pérdida de cultivos de soja y maíz.

La ola de calor desató, además, un «récord histórico» de la demanda de energía eléctrica, según coincidieron empresas del sector, al punto que en numerosos barrios de Buenos Aires y su cinturón urbano hubo en los últimos días cortes de suministro que provocaron ásperas protestas de los usuarios.

Fuente: EFE, Agencias

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