La protección de alta mar se discutirá desde este lunes en Naciones Unidas con el objetivo de lograr un Tratado global que incluya todas las actividades que se desarrollan en el océano y actualice la Convención sobre el Derechos del Mar (Convemar) de 1994, explica la representante de la organización High Seas Alliance, Gladys Martínez.

El océano es «patrimonio de la humanidad», supone el 71 % de la superficie del planeta, con alta mar (más conocida como área más allá de la jurisdicción nacional o ABNJ, por sus siglas en inglés) que abarca el 64 % y del que «apenas está protegido el 1 %», explica a EFE, Gladys Martínez, abogada costarricense que estará presente en la negociaciones para lograr un Tratado de Alta Mar, que se llevarán a cabo en Nueva York del 7 al 18 de marzo.

Conservación de los recursos naturales

Las negociaciones -que llevan 15 años- pretenden dar paso a «un Tratado de Alta Mar global para la conservación y uso sostenible de los recursos de las áreas fuera de la jurisdicción de cada país, y a la vez inclusivo, es decir que contemple todas las actividades que se desarrollen en ese espacio», actualizando así la Convemar.

La Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho al Mar (Convemar o también conocida como CDM, CNUDM o UNCLOS, en inglés) se firmó en 1982 en Nueva York, sin embargo, solo entró en vigor en 1994, un año después de la 60 ratificación del documento por parte de Guyana.

El nuevo documento pretende regular actividades como la minería marina, porque «existen muchos intereses y presiones» actualmente en las negociaciones en la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA, en inglés) para otorgar permisos de explotación a corto plazo, no solo de exploración, cuando aún no hay estándares de impacto ambiental de una actividad que supondría un «daño muy preocupante» para los ecosistemas marinos «que apenas se conocen», además del transporte de mercancías o la contaminación.

Hay países que pretenden además que «la pesca quede fuera de esta regulación», según Martínez, algo que «permitiría dejar la puerta abierta para excluir otras actividades como la minería marina, el transporte marítimo, el cableado submarino».

Por ello, el nuevo Tratado busca crear «un marco regulatorio y un sistema de gobernanza» que además de englobar las actividades que se puedan desarrollar en alta mar, «sea un documento robusto de implementación, que contemple la obligación de realizar estudios de impacto ambiental» con unos «estándares altos» que incluyan toda la cadena de impactos de una actividad y no solo en el lugar donde se realice, es decir «que mida los efectos acumulativos de toda actividad».

Fuente: https://www.efeverde.com/, Agencias


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