Nueva Zelanda teme un segundo derrame de petróleo en sus costas desde que la nave Rena naufragó en octubre. El mal tiempo estaría azotando con fuertes vientos y olas de hasta cinco metros en las próximas horas informó NZ Herald.

Las condiciones climatológicas se están repitiendo al igual que en el día 11 de octubre, cuando el carguero liberó toneladas de petróleo al mar afectando directamente a la fauna de la costa y del mar.

Peligro inminente

En el barco aún quedan cerca de 350 toneladas de petróleo y un equipo está monitoreando la nave. Especialistas de la empresa Braemar Howells Ltd de Inglaterra fueron contratados para coordinar el salvamento del petróleo, pero se vieron imposibilitados por las condiciones del tiempo.

Según Greenpeace, el barco contenía 1700 toneladas de petróleo y 350 fueron derramadas en su inicio, según informó el 18 de octubre. En ese momento la ONG señaló que “Rena se unirá a los causantes de la muerte de la vida silvestre y de su tierra. Pero si se rompe el resto del aceite y se libera, vamos a ver cuatro veces el volumen de petróleo derramado entrando en el medio ambiente”.

Costosa advertencia

Greenpeace advirtió que solo se puede eliminar una parte de lo derramado en las costas de las playas de Papamoa, Maunganui y Matakana, pero lo que está en las costas rocosas y en los humedales es casi imposible de limpiar.

“El derrame de Rena es una advertencia para todos nosotros. Una advertencia de lo difícil que es lidiar con derrames de petróleo en el mar, y de los efectos devastadores que el petróleo puede tener sobre nuestra fauna, las costas y los medios de subsistencia”, advierte Greenpeace de Nueva Zelanda

Según Greenpeace esto podría llegar a ser mucho peor en el futuro, ya que el país se enfrenta a tener accidentes como el de Deepwater Horizont en el Golfo de México, después que el Gobierno dio a las compañías petroleras permiso para iniciar peligrosas exploraciones a nivel profundo en el mar, en la costa este de la Isla del Norte, y está etiquetando muchas otras áreas para la explotación.

El próximo año las compañías de petróleo podrían perforar a profundidades de hasta 3000 metros. Un accidente en la profundidad extrema sería casi imposible de solucionar alertan. “Al igual que la propuesta de abrir nuestras mejores tierras para la conservación de la minería del carbón, la exploración de petróleo en mar profundo es un mal futuro para Nueva Zelanda”, informa Greenpeace.

Fuente: La Gran Época, Agencias

Artículo original de lagranepoca.com

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