Un neozelandés fue condenado hoy a dos años de prisión tras admitir haber matado a 23 focas, entre ellas 10 cachorros, por el Tribunal de Justicia de Blenheim, en la isla sur de Nueva Zelanda, informa la prensa local.

Jason Trevor Godsiff, que cuando cometió el delito tenía 19 años, afirmó durante el juicio haber usado un poste para matar a los animales en la localidad de Kaikoura, a 180 kilómetros al norte de Christchurch, en diciembre pasado.

Ataque “Cruel y cobarde”

En su defensa, el joven alegó que defiende los intereses de los pescadores neozelandeses, pues, dijo, las focas son una plaga que está terminando con las capturas de éstos, según ‘New Zealand Herald’. El juez rechazó este argumento y destacó la crueldad con la que se produjo la matanza. La acusación contra Godsiff, mantenida por el Departamento de Conservación del país oceánico, describió el ataque como “cruel y cobarde”.

Tras conocer la condena el director para la Conservación de las Focas en Kaikoura, Matt Chambers, alabó la pena contra Godsiff al destacar que “es un mensaje disuasorio” de las autoridades ante posibles actos similares, en declaraciones al periódico neozelandés.

En la actualidad, se estiman alrededor de 300.000 focas en las aguas de Nueva Zelanda, un número que representa el 15 por ciento de la población que existía en el siglo XIX, antes de que se comercializara la caza de estos mamíferos.

Fuente: EFE, Agencias

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