El buque de 47.000 toneladas que encalló frente a la costa de Nueva Zelanda en octubre pasado, causando el peor derrame de crudo en la historia de ese país, se ha partido en dos provocando la caída al mar de más de 20 contenedores y amenazando con nuevas fugas de combustible.

La nave se dividió en dos partes de 20 y 30 metros de largo en los arrecifes cuando olas de siete metros la azotaron con fuerza. Los medios de prensa de Nueva Zelanda denunciaron tener informes de que al menos 200 y 300 contenedores habrían caído al mar en la última tormenta en 2012, informó Sidney Morning Herald desde Wellington.

Derrame adicional

El carguero Rena colapsó la noche del sábado a causa del fuerte oleaje después de permanecer encallado en el arrecife de Astrolabe, a unos veinte kilómetros de la ciudad portuaria de Tauranga, durante tres meses, informaron hoy las autoridades marítimas neozelandesas.

«Mientras los informes en esta etapa indican que no hubo una liberación significativa de petróleo, con el navío en su actual estado frágil es probable un derrame adicional. Por ahora se desconoce cuánto petróleo podría ser liberado. El temor ahora es la posibilidad de que se viertan sustancias tóxicas, ya que 11 de los contenedores transportaban sustancias peligrosas».

«Los equipos han sido movilizados y estarán listos para actuar en caso que cualquier sustancia se acerque a la costa. La presencia de voluntarios también ha sido aumentada para ayudar a tratar la fauna afectada», dijeron en una declaración los funcionarios del Centro Marítimo de Nueva Zelanda.

Rescatando la fauna afectada

En las playas, equipos de remoción de escombros recogieron en los días pasados restos de envases de leche entre otros productos arrojados por la nave, agregó TVNZ. Según la televisora, en la costa se encontraba un equipo de contratistas para recoger el crudo derramado y restos de la nave.

Socorristas festejaron haber salvado tres pingüinos azules, uno en Isla Motiti, otro en Monte Maunganui y otro en Papamoa, agregó TVNZ. En un centro de ayuda animal del país celebraron además el tener 20 aves vivas, 17 pinguinos azules, un chorlito carambolo y otros animales afectados por el derrame de petróleo que descargó la nave Rena.


En octubre pasado una gran mancha de aceite se registró luego del accidente que hizo encallar al barco. Se derramaron cerca de 350 toneladas de petróleo. En dicha oportunidad las playas se cerraron y miles de voluntarios colaboraron con la limpieza. Más de 20 mil aves marinas resultaron muertas, según cifras dadas por The Guardian señaladas por las autoridades.

Las autoridades han imputado al capitán y al segundo oficial del buque siniestrado, quienes supuestamente provocaron el naufragio al realizar una «maniobra brusca e innecesaria» para acortar la ruta.

Fuente: RT, La Gran Época, Agencias

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