Las muertes en masa de peces en el lago Taal, al norte de Filipinas, donde más de 750 toneladas de tilapia y sábalo aparecieron flotando hace una semana, se debe a un cambio de temperatura y a las fuertes lluvias, lo que ha modificado la cantidad de oxígeno del lago, donde existen numerosas piscifactorías, apuntaron los expertos.

Por su parte, el Instituto de Vulcanología y Sismología de Filipinas indicó que la reciente actividad en el volcán Taal, en el medio del lago y unos 65 kilómetros al sur de Manila, no tiene relación con las muertes de los peces.

Contaminación de las aguas

Los residentes también acusan a los dueños de las granjas de cerdos por la situación, al arrojar al lago los residuos de sus explotaciones, que han contribuido al aumento de nitritos y amonia en el agua.

Las pérdidas a esa industria se sitúan en unos 1,3 millones de dólares. El ministerio de Pesquerías y Recursos Acuáticos (BFAR) advirtió que los peces muertos no son aptos para el consumo y ordenó su destrucción. También recomendó a la población las pautas a observar en la compra de pescado.

El instituto del clima de Filipinas advirtió que es probable que las lluvias continúen en los próximos días en la región, ante la presencia de los monzones del suroeste y el comienzo oficial de semana de la estación lluviosa.

Fuente: Prensa Latina, Agencias

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