[dropcap]M[/dropcap]omentos de tensión se vivieron en el estado mexicano de Michoacán la semana pasada tras el asesinato de 2 indígenas purépechas del municipio de Cherán cuando 14 policías y 2 funcionarios públicos fueron secuestrados por comunidades indígenas como medio de presión para exigirle al gobierno el fin de la tala clandestina de los bosques de pino y encino, que ha afectado más de 30.000 hectáreas en los últimos años.

Los agentes policiales y los funcionarios fueron retenidos cuando investigaban enfrentamientos a balazos registrados en la zona por enfrentamientos en torno a la posesión del bosque de Cherán, que provocaron la muerte de dos indígenas y de seis presuntos taladores.

Tensa calma

El Consejo Mayor de Cherán, un autogobierno impuesto por los indígenas tras desconocer hace un año a las autoridades federales y estatales, sostuvo una reunión privada con el gobernador Fausto Vallejo para exigirle un alto a la tala ilegal de su bosque luego de liberar a los retenidos el pasado 20 de Abril.

De acuerdo con el Consejo, que gobierna según los «usos y costumbres» purépechas, en los últimos 20 años han sido destruidas unas 30 mil hectáreas de pino y encino.

Cherán está localizado en el corazón de la Meseta Purépecha, donde los indígenas desconocieron desde hace un año a los Gobiernos federal, estatal y municipal al acusarlos de no garantizar la seguridad de sus bosques frente a la tala clandestina, apoyada por grupos del crimen organizado.

Controles extremos

Así, los Purépechas, la principal etnia de Michoacán, organizaron sus propios grupos armados de vigilancia para evitar la tala clandestina del bosque, lo que ha provocado diversos enfrentamientos con los taladores.

La comunidad de Cherán, con una población de 4.500 indígenas, se opuso a la elección de gobernador del estado, alcalde y diputados el pasado 13 de noviembre, y anunció que tampoco permitirá la votación del 1 de julio próximo, cuando se elegirá al sucesor del presidente Felipe Calderón y más de 2.000 funcionarios públicos.

Los indígenas, que no reconocen a los taladores como miembros de su etnia por el daño que causan a los bosques, mantienen de forma permanente controles de acceso en las cinco entradas de Cherán, impidiendo inclusive el ingreso de policías.

Fuente: EFE, Agencias

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.