Un río en el municipio mexicano de Cananea (norte del país) puede convertir un pueblo de la región en una localidad fantasma. Las filtraciones ácidas de una mina de cobre contaminan a animales y provocan enfermedades graves. Pero los propietarios no se responsabilizan de esta circunstancia.

El río atraviesa la mina de cobre de Cananea y una vez que el curso del agua supera este punto, la corriente adquiere un toque mortal. Ácido sulfúrico, cadmio, cobre, hierro, plomo y zinc se filtran en un caudal que termina a pocos metros del suministro de agua de una población de más de 30.000 personas.

Nadie se responsabiliza

“La empresa empezó a soltar el agua contaminada hacia el río, como pueden ver está toda contaminada. No hay siembra, no hay nada. Antes te podías meter en el río, pero ahora ya no porque te enfermas, te salen ronchas por los ácidos”, declara a la agencia internacional RT Ramón Verdugo Martínez, minero y residente afectado.

Desde el 2007, el Sindicato Minero de Cananea se encuentra en huelga. Las demandas de entonces continúan siendo las mismas ahora: los obreros exigen que el Grupo México, propietario de la mina de cobre de la localidad, respete el Contrato Colectivo de Trabajo, donde, según los dirigentes sindicales, uno de los artículos se refiere específicamente al tema de la contaminación y la responsabilidad del grupo empresarial en este aspecto.

“Yo creo que el Grupo México es irresponsable, no más aquí, en Estados Unidos, tienen unas demandas grandísimas por contaminación. Es gente que les gusta tener y tener. Sabemos que ellos tienen la inversión, pero esto implica muchas cosas; implica seguridad, no tener contaminación”, expresa Juan Linares, presidente del Consejo General de Justicia.

No hay respeto a la vida

Paralelamente, una investigación de la Universidad de Sonora confirmó lo que todos ya saben en Cananea: los problemas derivados de la presencia de desechos ácidos y aguas residuales en las áreas aledañas a la mina y la ciudad están provocando una verdadera catástrofe ambiental y suponen un riesgo para la salud de los pobladores.

Hasta el momento, las autoridades locales no han respondido a las solicitudes de los residentes de Cananea. Y aunque en el marco legal, la responsabilidad por la contaminación debería recaer en el Grupo México, tampoco se ha logrado gran cosa en este ámbito. Lo único que permanece es la imagen desolada del abandono y las aguas corrompidas de un río sin vida.

Fuente: RT, Agencias

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