La iluminación artificial urbana mata a los insectos nocturnos, lo que a su vez conlleva la alteración de toda la cadena trófica, impactando muchas aves y otros animales de nuestros sistemas ecológicos.

La polución lumínica del cielo nocturno hace mucho está reconocida como un grave problema ecológico. La iluminación artificial impacta gravemente la existencia de otros seres con los que compartimos el hábitat.

Desorientación

Los insectos sufren por las luces porque se orientan por las estrellas. Una pequeña valla publicitaria iluminada provoca la muerte de cerca de 350 insectos al año perjudicando así la cadena alimenticia de aves y otras especies animales según científicos alemanes.

Christopher Kyba de la Universidad Libre de Berlín y el ecólogo Franz Holker, coordinador del proyecto Verlust der Nacht, estudian el nivel de la polarización de la luz en las ciudades. Los insectos que llevan un modo de vida nocturno, utilizan para la navegación la “brújula” de la luz que procede del cielo, pero su visibilidad depende del grado de polarización de la luz.

La iluminación intensa de los faroles urbanos reduce la polarización, provocando que los insectos pierdan su rumbo y vayan a parar dentro de las lámparas o contra los vidrios muriendo instantáneamente.

Desequilibrio ecológico

Cabe recordar que este problema afecta también a las aves migratorias, que mueren por el frío al ser desviadas y no poder encontrar su ruta. Durante mucho tiempo los faroles brillantes en la costa de la Florida atrajeron a las tortugas marinas recién nacidas que encontraban su muerte bajo las ruedas de los automóviles, antes de que las autoridades resolvieran ese problema.

Por ejemplo, a los propietarios de inmuebles en la zona les obligan ahora a apagar las lámparas de los jardines y cubrir las ventanas con cortinas.

Fuente: RT, Agencias

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