Los científicos han sabido durante años que cuando un murciélago vampiro se dispone a dar su mordisco, es la nariz la que les guía a los mejores lugares del cuerpo de sus víctimas, a la vena que les proporcionará su ansiado alimento. Pero hasta hace poco nadie había podido explicar exactamente cómo los vampiros conocen dónde morder con eficacia.

Investigadores de la Universidad de California en San Francisco (EE.UU.) y del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas en Caracas descubrieron durante el pasado 2011 su secreto tras investigar a los murciélagos vampiros salvajes de América del Sur (Desmodus rotundus): se trata de una sensible molécula capaz de detectar el calor, situada sobre las terminaciones nerviosas en la nariz del animal, llamada TRPV1. Los resultados fueron publicados en la revista Nature, que incluso dedicó su portada a la investigación.

“Detector de infrarrojos”

“Los murciélagos vampiro se alimentan de sangre y es útil para ellos tener un detector de infrarrojos capaz de encontrar la circulación”, afirma David Julius, responsable de la investigación. Moléculas similares a la TRPV1 se pueden encontrar en las fibras nerviosas sensibles al dolor en la lengua, la piel y los ojos humanos.

Curiosamente, permiten a las personas detectar la capsaicina, el componente activo de los pimientos picantes, y están asociadas a la sensación del dolor ante el calor, como cuando tocamos un objeto muy caliente o sufrimos una quemadura solar.

Más cerca de los perros y los caballos

Muchos animales tienen adaptaciones muy especializadas que les permite ver, sentir, oír o saborear de forma especial. Las moléculas sensibles al calor dentro de la nariz del murciélago vampiro son un ejemplo.

En apariencia, este animal que puede suscitar el asco de algunos parece una rata con alas, pero los murciélagos están en realidad más estrechamente relacionados con los perros y los caballos. De hecho, los vampiros corren y saltan por la tierra de la misma forma que lo hacen los caballos.

En América del Sur, donde son comunes, los vampiros se acercan a sus presas por el suelo, galopando rápidamente y en silencio para sorprender a sus víctimas. Beben la sangre de vacas, cabras y aves que están dormidas. Los murciélagos vampiro son los únicos mamíferos conocidos que sobreviven únicamente de sangre, y necesitan beber casi todos los días para sobrevivir. Apoyan esta necesidad a través de una serie de adaptaciones evolutivas.

Un vampiro adulto puede beber la mitad de su peso corporal en la sangre. Pero primero deben encontrar una vena, gracias a lo que es una adaptación importante: la capacidad de detección de calor, lo que les permite “ver” una vena en la noche.

Fuente: ABC, Agencias

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