El pueblo de los Maasai, ubicado en una zona rica en vida silvestre, cada vez aumenta la presión sobre la naturaleza para poder expandir sus áreas de cultivo. Cerca del 80% de los elefantes de África viven afuera de reservas, pero un grupo de conservacionistas se ha dirigido a las comunidades para encontrar soluciones para que humanos y “bestias” puedan convivir.

“Sabes, cuando ves a un elefante en la zona, es posible que se deba a que la noche anterior estuvo invadiendo algún campo”, explicó Richard Bonham, conservacionista y fundador del Fondo para la preservación de la región de los Maasai.

Peligrosa relación

Pero el conflicto entre los elefantes y esta tribu, ubicada en la frontera de Kenia y Tanzania, puede terminar en tragedia. Ndiari Ole, un habitante de la región, caminaba con otros tres jóvenes cuando escucharon un sonido, que resultó ser un elefante. Dos de ellos lograron huir, otro se escondió y uno fue alcanzado por el paquidermo y atacado hasta morir.

Aunque el elefante responsable fue sacrificado horas más tarde, el aumento de este tipo de problemas va de la mano con el crecimiento de la población humana junto con las áreas de cultivo y de los paquidermos.

Modificación del ecosistema

Los Maasai, que tradicionalmente eran seminómadas, con el cambio climático han tenido cada vez más que convertirse en agricultores. Kipareu Olesayiore es un granjero que siembra melones y leguminosas, pero él y otros agricultores aseguran que sus cosechas son tan atractivas como dulces para los elefantes.

Olesayiore trata de ahuyentar a los elefantes con reflectores y lámparas solares para que no invadan su área de cultivo, pero su método no es muy efectivo. También comenta que de vez en cuando llegan algunos extranjeros y le piden que cuide a los elefantes.

“Trabajaré con los extranjeros que vienen y escucharé sus ideas, pero a veces me resisto cuando pienso que de donde ellos vienen no hay mucha vida salvaje merodeando”, añadió Olesayiore.

Soluciones

“Sí, puedes escoger matar toda la vida silvestre, ¿pero qué pasará en 10 años? Si tienes un hijo y en 20 años te dice ‘Papá, quiero ir a ver un león’, ¿a dónde lo vas a llevar?”, reflexiona Antony Kasanga, un maasai que trabaja para el fondo. Kasanga trabajó con los granjeros, y no busca darles discursos sino soluciones. Les da bengalas a los agricultores para ahuyentar a los elefantes y si su ganado es atacado por leones también les ofrece compensaciones.

Esta organizaciónn abrió la única escuela primaria en el área y da becas para educar a las nuevas generaciones. Lograr comprometer a las comunidades locales y poder conquistar su mente y su corazón, es la mejor esperanza para conservar la vida silvestre en África.

Fuente: CNN, Agencias

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