La policía de la ciudad colombiana de Barranquilla capturó en un procedimiento a Lorenzo, un loro hablador que en un principio se creyó que alertaba a los delincuentes de la presencia de los uniformados.

“Corre, corre, que te coge el gato”, comenzaba a gritar el ave cuando se le acercaba un efectivo policial.

Igual comportamiento exhibió cuando era trasladado en una patrulla. En ese trayecto el loro se la pasó repitiendo la frase y llamando a una mujer, según el diario local El Heraldo. Tras el procedimiento, Lorenzo fue presentado ante la prensa, causando gran revuelo entre los periodistas.

¿Secuestro o complicidad?

El comandante de la policía de Barranquilla, Freddy Veloza, indicó que el loro era mantenido por bandas dedicadas al “microtráfico” de drogas y habría sido entrenado para que diera las alertas del caso.

Otras dos aves también fueron incautadas en el marco de la misma operación policial. El loro será puesto a disposición de las autoridades ambientales que serán las encargadas de decidir qué destino se le da.

Otras versiones indican lo contrario

Ayer, 3 días después de su captura, fue dejado en libertad “Lorenzo”, el singular loro que supuestamente ayudaba a una banda de expendedores de droga en la ciudad de Barranquilla.

El loro fue entregado a su autentico dueño, José Efraín Giraldo, un comerciante de la zona. No había cargo alguno contra él, aunque si contra su dueño, pues segun las autoridades ambientales, es un loro real, una especie en vía de extinción, cuya tenencia y comercialización está prohibida.

Al recibir al loro, Giraldo aclaró primero que todo que su nombre no es “Lorenzo”, sino “Cuchi” y aseguró que el ave fue víctima de un “falso positivo”, pues se le encarceló injustamente. El comerciante negó que “Cuchi” (que tiene 11 años al lado de Giraldo), hubiese sido adiestrado para ser un soplón, un hecho afirmado por otros habitantes de la zona.

“Yo sí le enseñé a decir ‘corre, corre que te coge el gato’, pero no es verdad que mi loro sea un soplón y mucho menos un campanero”, expresó.

Giraldo dijo que el encierro provocó un gran trauma al animal y salió enfermo. “Durante los tres días que estuvo detenido, no comió ni habló”, advirtió. Finalmente señalo que se propone llevar a “Cuchi” a su tierra natal para “que vuelva a ser el de siempre… inquieto y hablador…”.

Fuente: BBC Mundo, Radio Santa Fe

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