Los pelícanos pardos, emblema de Luisiana, son ahora el símbolo del mayor desastre ecológico en la historia de Estados Unidos. Desaparecieron de estas costas en los años setenta, por el uso y abuso del DDT, y se habían recuperado milagrosamente en las dos últimas décadas. Acababan de salir de la lista de ‘especies en peligro’, y ahora esperan turno para ser ‘descontaminados’.

En la nave industrial Fort Jackson, reconvertida en centro de recuperación de las aves afectadas por el vertido del Golfo de México han pasado hasta el pasado martes 634 aves, en su mayoría pelícanos pardos, atrapados sin remedio en el magma marrón que ha golpeado las islas ‘barrera’ y las marismas del Misisipí.

Aún las cifras de especies afectadas están muy lejos del Exxon Valdez: 957 aves muertas, 320 tortugas, decenas de delfines y un cachalote.

Los oceanógrafos advierten, sin embargo, que aún no hemos visto nada, y que el daño mayor es el que se mantiene oculto en las profundidades marinas. “La oleada empezó hace dos semanas y desde entonces no paramos”, reconoce Jay Holcomb, director del International Bird Rescue Center de California, con 200 vertidos de petróleo a sus espaldas.

Aun hay esperanzas

“Aquí la peor parte se la están llevando los pelícanos, no hay más que verlos. Pero por más malas que sean las condiciones en que nos llegan, siempre hay esperanza. Son unas aves hermosas y resistentes. Lo que necesitan es desprenderse de la capa de petróleo para poder volver a volar y a flotar. Es una labor fatigosa, pero hemos logrado un porcentaje de supervivencia del 80%”.

Los pelícanos son rescatados por los equipos de Servicio de Pesca y Vida Silvestre en las zonas más afectadas por el vertido y llegan hasta aquí en jaulas especiales, transportados en botes. Un equipo de seis veterinarios los reconoce uno a uno y los etiqueta.

De ahí pasan al trailer de ‘descompresión’, donde reciben fluidos y alimento, y un tratamiento con Pepto-Bismo para proteger el tracto digestivo (el petróleo, ingerido en grandes cantidades, puede destrozarles los riñones y el hígado).

Desequilibrio ecológico

Pelícanos recuperados en el Centro Internacional de rescate de aves en Fort Jackson

Los pelícanos Partirán rumbo a las costas de Texas y Florida, donde criarán y harán tiempo hasta que puedan volver a las marismas Luisiana.
“Nadie sabe lo que pueden tardar en regresar”, asevera Jay Holcomb. “En el Prestige, como en el Exxon Valdez, sabíamos al menos la cantidad de petróleo que podía salir al mar. En esta catástrofe, plagada de incertidumbres, sólo hay una cosa cierta: la cosa empeorará cada vez más si no logramos cerrar pronto el pozo”.

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