Una investigación recién publicada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) indica que, entre 1997 y 2008, un tercio de los atunes consumidos en el mundo procedía de la pesca pirata. Eso produjo unos beneficios anuales superiores a los 300 millones de dólares.

La investigación es un trabajo llevado a cabo por 12 periodistas durante un año en una decena de países y denuncia la falta de control de esta pesquería. El ICIJ detalla todo tipo de artimañas llevadas a cabo por el sector para eludir la regulación, como el trasvase de atunes a barcos industriales sin pasar por puerto, el uso de vuelos ilegales de apoyo, gran número de capturas de ejemplares jóvenes no permitidas y casos en los que los propios gobiernos no han declarado las capturas.

Hasta el Gobierno francés ha admitido parte de esas acusaciones. En un comunicado, el Ministerio de Agricultura reconocía que Francia había superado las cuotas durante años, pero que «desde 2008 se han respetado escrupulosamente», informa Efe. Francia, de hecho, ya fue sancionada por exceder sus capturas y perdió derechos de pesca en los próximos años.

No hay cifras precisas

Los datos sobre pesca pirata quitan sentido a la discusión internacional sobre el volumen de capturas idóneo para permitir que la especie no se agote. Si hasta ahora la opinión de técnicos y ecologistas era que las cuotas sobrepasaban la capacidad de regeneración de la especie, mucho más difícil será sostener que la pesquería es viable cuando se asume que gran parte del mercado se mueve en la sombra y fuera de control.

«Toda la cadena de suministro del atún rojo en el Mediterráneo padece de una gestión deficiente y sujeta al fraude y el engaño. El informe confirma lo que científicos y conservacionistas han estado diciendo desde hace décadas: las capturas de atún rojo son demasiado elevadas y no toman en consideración la magnitud real de la pesca ilegal. Si no se pone remedio, llevará al colapso de esta pesquería», afirma Pew Environment Group.

Necesario un periodo de descanso

Rémi Parmentier, asesor de Pew Environment Group en asuntos de pesca y experto en atún rojo como asiduo a las reuniones del ICCAT, expone que la crítica situación de la especie y la falta de control en la pesquería hacen necesario un tiempo muerto: «La pesquería debe suspenderse temporalmente mientras se imponen controles efectivos para acabar con la pesca ilegal y se permitir a la especie recuperarse, ya que la situación actual es catastrófica. La población se ha reducido un 85% respecto a los años 70».

El precedente de lo que ocurrió con las poblaciones de atún del Atlántico americano debería servir. Fue perseguido intensamente, hasta que se agotó hacia los años 60. Pese a que está protegido desde entonces, la especie no se ha recuperado y se encuentra aún en números mínimos.

Para Parmentier, ese es un comportamiento habitual de muchas pesquerías que han colapsado en otros mares del mundo. Una vez que supera un límite, la especie tiene muy difícil recuperarse. Para él, es esencial que los países actúen a tiempo y eviten que el atún rojo supere ese punto de no retorno.

Fuente: Diario El Mundo, EFE, Agencias

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.