Una orca que cargó a su cría muerta durante 17 días y más de 1.600 km en 2018 está embarazada nuevamente, según revelaron imágenes de drones esta semana. Apodada Tahlequah, o J35, la orca impactó corazones en todo el mundo cuando se difundió la noticia de su proceso de duelo.

Los investigadores que estudian las poblaciones de orcas residentes en el sur del Estrecho de Puget cerca de Washington, EEUU, notaron tres embarazos entre los ejemplares de los grupos J, K y L, una de las cuales fue Tahlequah, que tiene alrededor de 21 años, informó el Seattle Times.

Vigilancia con drones

Aunque los embarazos en sí mismos no son infrecuentes, para Tahlequah tiene un significado especial a raíz de su última pérdida. El ecologista John Durban de la organización Southall Environmental Associates y la experta en mamíferos marinos Holly Fearnbach de SR3 (Sealife Response + Rehab + Research) han estado realizando estudios a largo plazo de las orcas que visitan el Estrecho de Puget.

El uso de vigilancia con drones a control remoto desde 30 metros de altura ha permitido a los investigadores evaluar las condiciones corporales de las ballenas de manera no invasiva. Desafortunadamente, las ballenas residentes en el sur del Pacífico, de las cuales actualmente hay solo 72, están en peligro, lo que significa que los nuevos nacimientos son vitales.

La cría fallecida de Tahlequah fue la primera en nacer entre el grupo en tres años, ya que dos tercios de sus embarazos suelen fallar, aunque desde entonces han nacido y sobrevivido dos crías más. Aunque Tahlequah dio a luz a una cría en 2010 que sobrevive hasta el día de hoy, ‘J47’, también conocida como ‘Notch’, la perspectiva de su embarazo actual es tristemente sombría.

Preocupación por el nacimiento de esta cría

Después de haber abortado otra cría a mediados de 2010, antes de perder al nacido en 2018, los expertos temen que probablemente también pierda el que lleva actualmente. Su período de gestación durará unos 18 meses. “Estamos preocupados si ella tiene una cría, ¿será capaz de cuidarse a sí misma, a esa cría y a J47 [su hijo actual y vivo] también?”, expresó Durban al Seattle Times.

Según los expertos, la falta de salmón, y el estrés resultante del hambre, se ha relacionado con los bajos niveles de reproducción de la ballena residente del sur. También están amenazados por la contaminación y el ruido subacuático, y este último interrumpe la capacidad de caza basada en el sonido de la orca.

A los investigadores les preocupa que algunos ejemplares jóvenes de los grupos estudiados se vean delgados, incluido el hijo de Tahlequah.

No encuentran comida

“Hay ballenas estresadas por ahí, críticamente estresadas”, dijo el Dr. Fearnbach al Seattle Times, y agregó que el estudio de drones ha demostrado que las ballenas se desplazan en pequeños grupos. Esto, explicó, es una señal de que están trabajando arduamente para encontrar comida y, en consecuencia, dedican menos tiempo a socializar.

Ambos investigadores dijeron que mientras realizaban sus estudios de campo este año, observaron una cantidad considerable de tráfico de botes en el área que frecuentan las ballenas, gran parte de ellos viajando demasiado rápido, lo que también genera más ruido bajo el agua.

“La gente necesita apreciar que estas son ballenas especiales en un lugar especial en un momento vulnerable”, dijo el Dr. Durban y agregó que los botes deberían darles a los animales el espacio y la tranquilidad que necesitan para sobrevivir. “Estas ballenas merecen una oportunidad”, concluyó.

Fuente: https://www.dailymail.co.uk/, Agencias

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