La agencia climática de Naciones Unidas detalló por primera vez las opciones de contingencia si el mundo no logra acordar un sucesor para el Protocolo de Kioto, que expira en el 2012. En estas se refleja el lento ritmo de las negociaciones de la ONU para extender o reemplazar el pacto de Kioto y la decepción por el resultado de la cumbre en Copenhague en diciembre pasado.

Los países participantes del Protocolo de Kioto solicitaron en junio un reporte del secretariado climático de la ONU sobre las opciones legales para evitar un vacío político.

Kioto fijó límites a las emisiones de carbono de casi 40 países desarrollados entre el 2008 y el 2012. Bajo las normas existentes las nuevas metas, necesitarían la aceptación de al menos 143 países, o tres cuartos de todas las partes del Protocolo.

Sin embargo, un nuevo acuerdo parece estar a meses o incluso años de distancia, y de lograrse un pacto, su implementación requeriría la ratificación de los Parlamentos nacionales u organismos relevantes de más de 100 países. El proceso de ratificaciones nacionales del Protocolo original tomó ocho años.

«Cantidad considerable de tiempo»

«Los procesos de ratificación interna probablemente involucrarán (…) organismos legislativos nacionales, un proceso que podría tomar una cantidad considerable de tiempo», indicó el documento de la ONU, publicado en Internet y fechado el 20 de julio.

Ratificar un acuerdo sucesor debería ser más inmediato, ya que se enfocaría en gran parte en enmendar los objetivos del texto existente. «Una demora en la entrada en vigencia más allá del 1 de enero del 2013 resultaría en una laguna entre el fin del primer periodo de compromiso y el inicio del subsiguiente periodo de compromiso (sobre metas de emisiones)», agregó el texto.

Los recursos legales para evitar una laguna se enfocan en debilidades del tratado, como reducir el número de países requeridos para aprobar nuevas metas o extender los límites existentes al 2013 o 2014, dijo el documento de la ONU.

Asimismo, para acordar un nuevo pacto, están en su tercer año y ya perdieron un plazo original establecido para la reunión de Copenhague, y la próxima gran conferencia comenzará en noviembre en Cancún, México.

Incertidumbre y falta de capacidad

Con tan poco tiempo para acordar un complejo pacto climático que cambiará la forma en la que el mundo consume energía de combustibles fósiles, la atención se centra en cómo los países podrían suavizar ese requerimiento legal. Sin embargo, los cambios al tratado deberían ser ‘provisionales’ para evitar depender de las largas aprobaciones nacionales, que podrían frustrar su propósito.

El documento de la ONU reconoce que ese enfoque otorgaría incertidumbre sobre la forma final de un acuerdo, e inversionistas dicen que crecen las dudas en particular sobre el mercado de carbono.

Tristemente aún se impone la razón financiera sobre la razón ecológica, el bien común parece no interesar a los inversionistas, y el acabar el planeta no le importa al comercio, y esa dicotomía no permite llegar a un concenso.

Mientras el papel moneda fluya y se incremente no importa de donde provenga ni qué destruye y resulta alarmante es que nadie escuche al planeta pese a estar dando señales de alerta climática por todas partes en este momento.

Sin un acuerdo para fines del 2012, el futuro del comercio de 20.600 millones de dólares en derechos de emisiones de carbono previsto por Kioto es incierto, agregó el texto, titulado ‘Consideraciones legales relacionadas a una posible laguna entre el primer y subsiguiente periodos de compromiso’.

Fuente: Diario el Mundo, EFE / Ilustraciones: http://www.minerva.unito.it/E/Climate/CopenhagenCartoons.htm

El documento se encuentra disponible en:
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