En primavera, el aire de Sevilla es dulce con olor a las flores de naranjo, pero los 5,7 millones de kilos de frutos amargos que los 48.000 árboles de la ciudad depositan en las calles en invierno son un peligro para los peatones y un dolor de cabeza para el departamento de limpieza de la ciudad.

Ahora se ha puesto en marcha un plan para producir un tipo de jugo completamente diferente de las naranjas no deseadas: la electricidad. La ciudad del sur de España ha iniciado un programa piloto para utilizar el metano producido mediante la fermentación de la fruta para generar electricidad limpia.

Electricidad a partir de materia orgánica

El esquema inicial lanzado por Emasesa, la compañía municipal de agua, utilizará 35 toneladas de fruta para generar energía limpia que alimentará una de las plantas de purificación de agua de la ciudad. Las naranjas irán a una instalación existente que ya genera electricidad a partir de materia orgánica. A medida que las naranjas fermentan, el metano capturado se utilizará para impulsar el generador.

“Esperamos que pronto podamos reciclar todas las naranjas de la ciudad”, dijo Benigno López, jefe del departamento de medio ambiente de Emasesa. Para lograrlo, estima que la ciudad necesitaría invertir unos 250.000 euros. “El jugo es fructosa compuesto por cadenas de carbono muy cortas y el rendimiento energético de estas cadenas de carbono durante el proceso de fermentación es muy alto”, dijo. “No se trata solo de ahorrar dinero. Las naranjas son un problema para la ciudad y estamos generando valor añadido a partir de los residuos”.

Si bien el objetivo por ahora es utilizar la energía para hacer funcionar las plantas de purificación de agua, el plan eventual es devolver el excedente de electricidad a la red. El equipo detrás del proyecto sostiene que, dada la gran cantidad de fruta que de otro modo iría al vertedero o se utilizaría como fertilizante, el potencial es enorme.

Una solución necesaria para la ciudad

Dicen que las pruebas han demostrado que 1.000 kg de naranja producirán 50kWh, energía suficiente para proporcionar electricidad a cinco hogares durante un día, y calculan que si se reciclaran todas las naranjas de la ciudad y se volviera a poner la energía en la red, se podrían alimentar 73.000 hogares.

“Emasesa es ahora un modelo a seguir en España para la sostenibilidad y la lucha contra el cambio climático”, dijo Juan Espadas Cejas, alcalde de Sevilla, en una rueda de prensa en el lanzamiento del proyecto. “La nueva inversión se dirige especialmente a las plantas potabilizadoras que consumen casi el 40% de la energía necesaria para dotar de agua potable y saneamiento a la ciudad”, dijo.

“Este proyecto nos ayudará a alcanzar nuestros objetivos de reducción de emisiones, autosuficiencia energética y economía circular”. Las naranjas se ven bonitas mientras están en el árbol, pero una vez que caen y son aplastadas bajo las ruedas de los autos, las calles se vuelven pegajosas con jugo y negras con moscas. El ayuntamiento emplea a unas 200 personas para recoger la fruta.

Múltiples usos

Las naranjas amargas, originarias de Asia, fueron introducidas por los árabes hace unos 1.000 años y se han adaptado bien al clima del sur de España. “Han echado raíces aquí, son resistentes a la contaminación y se han adaptado bien a la región”, dijo Fernando Mora Figueroa, director del departamento de parques de la ciudad. “La gente dice que la ciudad de Sevilla es el huerto de naranjos más grande del mundo”.

La región produce unas 15.000 toneladas de naranjas, pero los españoles no las comen y la mayor parte de la fruta de la región circundante se exporta a Gran Bretaña, donde se convierte en mermelada. Las naranjas de Sevilla también son el ingrediente clave de los licores Cointreau y Grand Marnier.

Fuente: https://www.theguardian.com/, Agencias

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