Es, sin duda, la bombilla más longeva (y famosa) del mundo. Lleva alumbrando sin apenas interrupciones desde 1901 y acaba de cumplir sus primeros 110 años de servicio.

Se trata de una bombilla de 60 watios (aunque hoy su potencia no supera los 4), soplada a mano, con filamento de carbono, y está instalada en el cuartel de bomberos número 6 de Livermore, California. Los científicos se preguntan cómo es posible que haya aguantado tanto tiempo sin apagarse.

La bombilla centenaria

La “Bombilla centenaria”, que figura en el Guinnes de los Records, fue soplada a mano por la Shelby Electric Company, de Ohio, a finales de la década de 1890 y donada después por el dueño de esa compañía al departamento de bomberos en 1901. Se sabe que fue en junio, aunque no el día exacto.

Su “cumpleaños” se celebra, por convención, los días 18 de ese mes. Desde que fue instalada en el cuartel, la bombilla ha permanecido siempre encendida, iluminando con su pálida luz, 24 horas al día, los camiones de bomberos en su garaje.


La bombilla, que hoy cuenta con su propia página web y que tiene una webcam dedicada (cuenta incluso con una página en Facebook), ha sido analizada en diversas ocasiones por la Ciencia. Y nadie se explica las razones de que siga luciendo después de tanto tiempo.

Debora Katz, físico de la Academia Naval de Estados Unidos, ha estudiado a fondo las propiedades físicas de la bombilla de Livermore. Para ello, y ante la imposibilidad de estudiar la bombilla original sin apagarla, la investigadora se hizo con una antigua (y fundida) réplica de la misma, también fabricada or la Shelby Electric Company a finales del siglo XIX.

Obsolescencia programada

“La bombilla de Livermore -explica Debora Katz- se diferencia de dos formas de una bombilla incandescente contemporánea. En primer lugar, su filamento es unas ocho veces más grueso que el de una bombilla actual. Y en segundo lugar, ese filamento, posiblemente hecho de carbono, es semiconductor”.

“Cuando un conductor se calienta mucho -prosigue la investigadora-, su capacidad para conducir la electricidad deja de funcionar. Sin embargo, a medida que la bombilla de Shelby se va calentando, se va convirtiendo en un conductor cada vez mejor”.

¿Y por qué todos los bombillos no son así?, en 1911 se anunciaban bombillos con una duración certificada de 2500 horas pero en 1924 los principales fabricantes pactaron limitar su vida útil a 1000. El cártel que firmó este pacto, llamado Phoebus, oficialmente nunca existió pero en el documental ‘Comprar, tirar, comprar’ se nos muestran pruebas del mismo como origen de la obsolescencia programada o lo que es lo mismo, la reducción deliberada de la vida de un producto para incrementar su consumo.

Fuente: ABC, RTVE, Agencias

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