La Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó esta semana en un comunicado que la temperatura de 18,3 grados medida el 5 de febrero del año pasado en la estación argentina de Esperanza es la mayor tomada hasta la fecha en la Antártida.

Al mismo tiempo, ha considerado inválida una medición todavía mayor, de 20,7 grados, que se notificó cuatro días después en una estación brasileña de la isla Seymour, también en la Antártida, ya que pudo estar adulterada por un protector de radiación que quizá alteró los sensores. El nuevo récord oficial bate el anterior, de 17,5 grados, también medido en la base Esperanza, el 24 de marzo de 2015.

Caos climático en norteamérica

El establecimiento de máximos de temperatura en la Antártida es esencial para analizar la evolución del clima en esa región de clima extremo, aún poco conocida debido a la falta de estaciones de observación permanentes, y estudiar el ascenso del nivel de los océanos, según ha destacado el secretario general de la OMM, Petteri Taalas. La península Antártica, que es la zona del continente más próxima a Suramérica, es una de las regiones del planeta donde las temperaturas han aumentado más en los últimos 50 años, casi unos tres grados de media. 

Con respecto a la ola de calor que esta azotando a América del Norte, un informe publicado por la OMM en días pasados asegura que “este evento sin precedentes está teniendo múltiples impactos importantes: estrés por calor en las personas, los animales y la vegetación; calidad del aire (contaminantes debido al aire caliente estable); riesgo de incendio forestal; posibilidad de deslizamientos de tierra causados por el deshielo de los glaciares en las montañas; daños y mal funcionamiento de la infraestructura y los sistemas de transporte no preparados para temperaturas tan altas; y muchos otros riesgos sociales y económicos”.

Los datos analizados por la OMM indican que «el récord canadiense de todos los tiempos se batió el domingo 27 de junio, con Lytton, en la Columbia Británica, registrando 46,6 °C (1,6 ° C más alto que el récord anterior establecido el 5 de julio de 1937)». Menos de 24 horas después, Lytton volvió a batir este récord, alcanzando los 47,9 ° C el lunes. Luego lo rompió por tercera vez el 29 de junio con una temperatura de 49,6 ° C.

Además de los datos de Canadá, la OMM destaca en su resumen mensual algunas de las condiciones observadas en Estados Unidos, Rusia y Oriente Medio. «Desde California y Nevada hasta el noroeste y el este hasta Montana, más de 14 millones de estadounidenses permanecen bajo advertencias de calor excesivo, vigilancia o advertencias de calor en el oeste», apunta al OMM. Seattle estableció un nuevo récord de todos los tiempos a 40 °C el domingo 27 y lo rompió el lunes con 41,7 °C, mientras que Portland estableció nuevas máximas en dos ocasiones consecutivas: 42 °C el sábado y 44,4 °C el domingo.

Cambio climático inducido por la humanidad

La OMM detalla en su informe que la actual ola de calor en Norteamérica está provocada «por una combinación de un patrón de bloqueo atmosférico significativo que ha dado lugar a una cúpula de calor, con baja presión a ambos lados, y que no se mueve a lo largo de la corriente en chorro».

Esta ola de calor, recuerda el organismo internacional, «se produce inmediatamente después de otra histórica ola de calor hace menos de dos semanas que arrasó el desierto del suroeste de Estados Unidos y, en concreto, en California, con cientos de máximos históricos. El informe de la OMM indica, por otra parte, que diversas zonas  del hemisferio norte ya están experimentando condiciones excepcionales de principios de verano caluroso que se extienden desde el norte de África, la Península Arábiga, Europa oriental, Irán y el continente indio noroccidental». 

Así, las temperaturas máximas diarias excedieron los 45 °C en varios lugares y alcanzaron los 50 grados en el Sahara. El oeste de Libia registró temperaturas más de 10 grados por encima del promedio para un mes de junio. Rusia occidental y las áreas alrededor del mar Caspio también han experimentado temperaturas inusualmente altas debido a la presencia continua de una gran área de alta presión. En algunas partes de la región, incluida Moscú, se espera que las temperaturas alcancen los 30 °C durante el día y se mantengan por encima de los 20 °C durante la noche.

El informe indica textualmente: «Estas condiciones climáticas cálidas de principios del verano se están produciendo en un contexto de cambio climático inducido por el hombre, con temperaturas globales ya 1,2 °C más altas que el nivel preindustrial». A lo que solo se podría añadir: «A buen entendedor pocas palabras bastan».

Fuente: https://www.lavanguardia.com/, Agencias


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