El científico José Marengo, experto en cambio climático del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, INPE, explicó a la agencia internacional BBC Mundo por qué el bosque amazónico afecta las lluvias tanto en el sur de Brasil como en Argentina, Uruguay y Paraguay.

«Los vientos alisios, los que vienen desde el Océano Atlántico al continente, arrastran humedad para el interior de América del Sur tropical, o sea, la Amazonía y el noreste de Brasil. Además de la humedad que viene del Atlántico, la vegetación amazónica también contribuye humedad a través de un proceso de evapotranspiración, como se denomina a la evaporación de los ríos unida a la transpiración de las plantas», indicó Marengo.

Sistema vital

«En la Amazonía se juntan millones y millones de árboles que realizan fotosíntesis pero también transpiran, liberando vapor de agua», Y lo que sucede con todo ese vapor de agua es crucial. «Esta humedad es transportada por los vientos en dirección a los Andes, que la desvía hacia la región sureste de América del Sur. O sea que parte de la lluvia que se produce en la cuenca del Río de la Plata incluyendo el sur de Brasil de hecho viene de la Amazonia», señaló el experto del INPE.

«Si no estuviera el bosque amazónico llegaría menos humedad al sur, de forma que Paraguay, Uruguay, parte de Argentina y el sur de Brasil en parte deben su lluvia a la contribución de la Amazonía».

A nivel de todo el planeta, «tenemos tres regiones que se comportan como si fuesen motores de un mismo sistema, que impulsan los vientos y la humedad alrededor del mundo: la Amazonía, el oeste de África que también tiene bosques tropicales y mucho calor, y el sudeste de Asia», señaló Marengo.

Riesgo para el planeta

«Si la Amazonía dejase de funcionar como Amazonía, si el bosque fuese más seco por ejemplo, sería como apagar uno de los motores. Los cambios en los patrones de lluvias no solo ocurrirían en la región sino en todo el mundo, incluyendo Europa y Estados Unidos».

Y a nivel de la región, cambios en la Amazonía pueden crear impactos inesperados: «puede pasar que las lluvias de un mes se acumulen en un día, tendríamos lluvias muy, muy intensas y luego períodos secos muy intensos». «Sao Paulo y Rio ya son vulnerables a los extremos de lluvia en el verano y si esos extremos son mas frecuentes, habría un gravísimo impacto para la salud y la seguridad energética».

En un estudio publicado en Nature, un equipo internacional de científicos concluyó que si bien la Amazonía puede tener resistencia ante perturbaciones individuales, la interacción de esos fenómenos, incluyendo incendios, desforestación, fragmentación y cambio climático, puede afectar su capacidad de respuesta. A pesar de la gran reducción en deforestación en la Amazonía brasileña (de 28.000 hectáreas anuales en 2004 a 7.000 hectáreas en 2011) el bosque permanece frágil, aseguran los autores.

Los investigadores advirtieron que las sequías que afectaron vastas áreas del bosque amazónico en 2005 y 2010 podrían ser más severas si la deforestación, la degradación del bosque y el cambio climático se intensifican.

Fuente: BBC Mundo, Agencias

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