[dropcap]L[/dropcap]a reserva natural de Sabah Al-Ahmad comprende la zona que alguna fue una base importante para el ejército de Saddam Hussein durante la invasión a Kuwait de 1990 a 1991.

La ocupación iraquí sobre su vecino del sur, que empezó en agosto de 1990 y duró hasta febrero, el momento de su liberación, tuvo un impacto devastador no solo en la gente de Kuwait, sino en el medio ambiente, dijo Samira Omar Asem del Instituto de Kuwait de Investigación Científica.

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Ecosistemas afectados por la guerra

La guerra, tuvo como resultado “mucha agresión en contra del entorno”,  lo más infame fue la destrucción de los campos de petróleo de Kuwait como parte de la ‘política de tierra quemada’ de Hussein tras su retirada, explica Asem.

Se destruyeron más de 700 pozos, cubriendo el cielo de humo negro en un infierno que ardió por ocho meses hasta que los bomberos lo pudieron apagar.

También hubo mucho daño durante la ocupación. Mientras que el ejército de Iraq acababa con el país, se construyó un elaborado sistema de fuertes, que destruyeron el frágil ecosistema del desierto. Tan solo en la reserva se construyeron cerca de 24,000 fuertes, señaló.

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Recuperando espacios

La artillería abandonada sin explotar, combinada con las fugas de petróleo o trincheras inundadas a propósito, representa un ambiente peligroso para los trabajadores que realizan una labor de rehabilitación.

En la reserva natural de Sabah Al-Ahmad, la reparación ambiental ha comprendido desde plantar árboles hasta construir lagos para que regrese la vida salvaje, y florezca el ecosistema desértico.

[quote]“Este es un logro mayor para el gobierno de Kuwait, que quiere preservar la historia natural para las nuevas y las actuales generaciones”, explicó. “Es nuestra contribución para que la comunidad internacional diga que nos tomamos en serio la protección de nuestro medio ambiente”.[/quote]

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Triste legado

Pero este es solo el primer paso. También se quemaron y derramaron miles de millones de barriles de petróleo en la destrucción de los campos hacia el final de la guerra, y el país aún no sana las heridas de ese terrible legado.

Fuera de la zona de conservación, los desiertos siguen afectados, con grandes ríos de petróleo –causados por los miles de millones de galones de agua de mar que se usaron para apagar las llamas y se mezclaron el hidrocarburo–, lo cual contaminó la arena a lo largo de unos 100 kilómetros cuadrados de desierto. Aún falta muchísimo por limpiar, aseguró Asem.

Fuente: CNN, Agencias

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