El presidente afgano, Hamid Karzai, ha decretado que los jueves serán día festivo en Kabul para reducir la polución en el aire, que empieza a ser realmente preocupante en la capital afgana. Una nube de polvo y porquería cubre constantemente la ciudad, y se calcula que, como consecuencia de ello, unas tres mil personas mueren cada año en Kabul por problemas respiratorios, según el Ministerio afgano de Salud Pública.

La medida entró en vigor a final del año pasado y afectó básicamente a las oficinas gubernamentales, escuelas y bancos. El resto del sector privado continuó trabajando. La idea era que se mantuviera durante sólo tres meses, coincidiendo con el invierno, en que se llegó a una situación extrema.

El causante podría ser el tráfico automotor

Hasta ahora los viernes eran el único día de descanso semanal. Con el día suplementario de fiesta, se pretende que la gente se quede en casa y utilice ningún vehículo para ir a trabajar y que, por lo tanto, durante dos días a la semana se reduzca el tráfico automotor en la capital, que se cree es la principal razón de la contaminación.

A los vehículos hubo que sumar la contaminación generada por las cocinas de leña -que utiliza la mayor parte de la población para calentarse-, y el frío que dificulta que la polución suba hacia capas superiores de la atmósfera. Además Kabul se encuentra en un valle, y eso contribuye a que la contaminación se concentre aún más.

En el año 2006 la consultoría Engconsult hizo un estudio sobre la calidad del aire en Kabul y los resultados ya fueron alarmantes. Entonces en la capital afgana vivían tres millones de habitantes y había 341.057 vehículos. Ahora residen cinco millones, y el número de vehículos registrados ha llegado al millón, y se calcula que cada día por la ciudad se mueven unos 400.000. En consecuencia, se deduce, la calidad del aire tiene que haber empeorado.

Cifras y soluciones

Según el estudio de 2006, cada año se emiten en Kabul 17.363 toneladas de partículas, 16.183 de óxidos de nitrógeno, 2.484 de dióxido de sulfuro, 97.068 de monóxido de carbono y 650.846 de dióxidos de carbono. No existen datos más recientes.

La Agencia Nacional de Protección Medioambiental (NEPA) ha elaborado una estrategia para reducir la polución en cinco años, que prevé el asfaltado de las calles de Kabul, así como la creación de zonas verdes en la ciudad y la plantación de árboles. La capital afgana es una ciudad casi sin árboles.

Los muchos que había desaparecieron durante la guerra, ya por la acción de las bombas o porque los taló la población para tener leña para el invierno. Por otra parte, el Gobierno afgano también prevé establecer que todos los vehículos pasen una inspección técnica que permita controlar su emisión de humos, y ya ha tomado otras medidas, como obligar a todas las panaderías y restaurantes que utilicen gas en vez de hornos de leña.

Fuente: Diario El Mundo, Agencias

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