En Japón un tercio de la población vive sola, por eso no es de extrañar que hayan triunfado allí las cafeterías especializadas en gatos.


Unos establecimientos en los que el cliente se toma un café mientras disfruta del cariño y compañía que les dan estos animales.

Hasta este local se acercan unas 30 ó 50 personas al día, de todas las edades y ambos sexos.


Entre ellos, muchos jóvenes encorbatados se pasan por la tienda al mediodía. Pero, ¿qué es lo que hace que un japonés pague una módica suma para tomarse un café rodeado de gatos? La dueña atribuye este fenómeno al estrés que sienten en el trabajo.

Terapia felina contra el estrés

En un país con un índice de natalidad bajísimo y una fascinación sin límites por todo lo tierno o “Kawai”, los gatos comienzan a ocupar el lugar que merecen en el ámbito económico.


Parece algo descabellada la idea, pero no lo es tanto: en Tokio, una ciudad abrumada por el poco espacio y el poco tiempo, los cafés de gatos han resultado un gran éxito porque permiten a los interesados, principalmente jóvenes de entre 20 y 30 años, disfrutar de la compañía y los mimos de un amable felino.

Diez dólares por hora es el precio por esta cariñosa experiencia.

Fuente: EFE, Terra, Agencias