Investigadores de Trinity y Dublin City University (DCU) encontraron que la miel irlandesa contenía residuos de insecticidas neonicotinoides. Los neonicotinoides son el grupo de insecticidas más utilizado a nivel mundial y se emplea en productos fitosanitarios para controlar insectos dañinos.

Los neonicotinoides son pesticidas sistémicos. A diferencia de los plaguicidas de contacto, que permanecen en la superficie de las partes tratadas de las plantas (por ejemplo, hojas), los plaguicidas sistémicos son absorbidos por la planta y transportados a través de sus hojas, flores, raíces y tallos, además de incorporarse al polen y al néctar.

Uso restringido en la Unión Europea

En la Unión Europea, su uso ahora está restringido debido a las preocupaciones sobre los riesgos para las abejas y otros organismos no objetivo. En el momento del muestreo para este estudio, su uso todavía estaba aprobado en Irlanda para ciertos cultivos agrícolas.
Resultados clave

  • De 30 muestras de miel analizadas, el 70% contenía al menos un compuesto neonicotinoide
  • Casi la mitad (48%) de las muestras contenían al menos dos neonicotinoides
  • La exposición a plaguicidas no solo ocurre en entornos agrícolas

Contaminación presente en distintos ambientes

Esta investigación por primera vez ha identificado la presencia de clotianidina, imidacloprid y tiacloprid en la miel irlandesa de una variedad de sitios de colmenas con distintos tipos de uso de la tierra. La proporción y concentración de neonicotinoides en mieles de hábitats agrícolas y urbanos, en comparación con cubiertas de tierra seminaturales u otras, sugiere que la exposición de las abejas a los neonicotinoides puede ocurrir potencialmente en una variedad de ambientes.

Los niveles de residuos estaban por debajo de los límites admisibles para el consumo humano de acuerdo con la normativa actual de la UE y, por tanto, no suponen ningún riesgo para la salud humana. Sin embargo, la concentración promedio de un compuesto (imidacloprid) fue más alta que las concentraciones que se han demostrado en otros estudios para inducir efectos negativos en la miel y los abejorros.

“Dado que se ha demostrado que estos compuestos tienen efectos adversos en las abejas melíferas, las abejas silvestres y otros organismos, su detección en la miel es motivo de preocupación, y se deben explorar más a fondo las posibles rutas de contaminación”, explicó la Dra. Saorla Kavanagh, autora principal del estudio.

Riesgo elevado de exposición

La profesora Jane Stout, de la Facultad de Ciencias Naturales de Trinity, dijo: «Estos resultados sugieren que las abejas y otros insectos beneficiosos corren el riesgo de exponerse a contaminantes en sus alimentos en una variedad de hábitats gestionados, no solo en entornos agrícolas. Encontraron residuos en concentraciones bajas, la exposición prolongada a niveles subletales de toxinas puede causar efectos que los científicos aún no comprenden completamente. Por lo tanto, no debemos relajar las restricciones sobre su uso».

«Nuestros hallazgos son consistentes con otros de fuera de Irlanda, y desafortunadamente los neonicotinoides parecen ser omnipresentes en las mieles de todo el mundo. Es tranquilizador que los residuos no excedan los niveles seguros, pero es una advertencia importante que los neonicotinoides deberían no ser reintroducidos en entornos irlandeses, ya que podrían causar problemas de salud o ambientales“, concluyó el Dr. Blánaid White del DCU y co-autor del estudio.

Fuente: https://phys.org/, Agencias


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