El mamut, el enorme paquidermo de largos colmillos curvados que recorría buena parte de la Tierra hasta hace unos 6.000 años, podría volver a existir en tan sólo cinco años si prosperan los esfuerzos de un equipo de científicos de la Universidad de Kioto.

Los investigadores comenzarán este año las labores de clonación, que se llevarán a cabo a partir de los tejidos obtenidos del cadáver de un ejemplar del paquidermo preservado en un laboratorio ruso, y si la investigación se prueba exitosa, los científicos esperan aclarar las razones por las que se extinguió esta especie.

¿La caza le sonará familiar a los japoneses?

Una de las teorías más recientes es que el aumento de las temperaturas tras la última glaciación, hace Unos 10.000 años, afectó al hábitat del mamut. A pesar de que este animal había sobrevivivido a otros cambios climáticos en el pasado, durante este periodo confluyeron tanto la pérdida de su hábitat como la acción de los cazadores primitivos, que conjuntamente habrían causado la extinción del mamut.

Genes de Mamut

Los investigadores han desarrollado ya la técnica para extraer el ADN de las células congeladas. La ‘resurrección’ se lograría creando un embrión con genes de mamut a partir de óvulos de elefante en los que se sustituirían los núcleos originales por aquellos obtenidos de las células del mamut.

A continuación, los investigadores pretenden introducir el embrión en el útero de elefantes para poder lograr un parto. El largo camino a la recuperación de esta especie comenzará este verano, cuando varios miembros del equipo viajen a Rusia para obtener las muestras iniciales necesarias.

¿Tenemos derecho de hacer esto?

Aunque el reto es colosal, y la comunidad científica discrepa sobre la autoridad moral del ser humano para devolver a la vida animales cuyo hábitat ha desaparecido, hay antecedentes que dan cuenta de su viabilidad.  Otro investigador japonés, Teruhiko Wakayama, ya logró clonar a un ratón de las células de otro que había permanecido congelado a temperatura muy baja durante 16 años.

Siguiendo las técnicas de Wakayama, el equipo de Iritani intentó clonar al mamut en una ocasión, aunque las células tuvieron que ser desechadas al quedar dañadas por cristales de hielo. “Cuando el mamut nazca, examinaremos su ecología y sus genes para estudiar por qué la especie se extinguió, así como otros factores”, señaló Iritani al Yomiuri.

Deberían de preocuparse más bien por no extinguir ballenas, atún y cuanta especie habita en el mar. Tal vez el objetivo es el negocio que podrían representar los grandes colmillos del Mamut (5 metros de longitud) si logran la clonación.

Fuente: Diario El Mundo, Agencias