El número de colonias de abejas -responsables de la polinización, esencial para garantizar la alimentación de la humanidad- está disminuyendo en varias partes del mundo, en parte por el uso extendido de insecticidas y otros químicos, así como por la contaminación.

Un informe científico de la ONU sobre los desórdenes y amenazas contra los insectos polinizadores, presentado la semana pasada, advierte de que “el declive de los polinizadores necesarios para alimentar a la creciente población mundial continuará si no hay cambios profundos en la manera en que los seres humanos manejan el planeta”.

Químicos en la agricultura

Un número cada vez mayor de químicos utilizados en la agricultura se han mostrado “perjudiciales o tóxicos para las abejas”, mientras que los cambios en los periodos de floración de las plantas y de los patrones de lluvia constituyen otra grave amenaza, afirma el documento.

Los científicos también alertan sobre la eventual pérdida en las próximas décadas de unas 20.000 especies de plantas que florecen y de las que muchas especies de abejas dependen para su alimentación. Únicamente unos esfuerzos serios de conservación podrían contrarrestar esa tendencia, según el estudio del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

Una amenaza extra que pende sobre las abejas es la aparición de nuevos tipos de patógenos fungicidas, que pueden ser mortales para ellas y otros insectos polinizadores, y que han sido descubiertos alrededor del mundo “viajando de una región a otras en cargamentos marítimos”.

Soluciones posibles

Como alternativas de solución, los expertos del PNUMA plantean un uso más cuidadoso -tanto en su elección y aplicación- de los insecticidas y otros químicos, pues si bien las colmenas domésticas pueden ser alejadas de entornos demasiado dañinos, esa posibilidad no existe para los polinizadores salvajes.

Los expertos advirtieron de que, incluso si se opta por transportar abejas de una granja a otra para que éstas aporten sus “servicios de polinización” -en vista de que cada vez se puede contar menos con los que provee la naturaleza-, la tasa de mortalidad de los insectos que sufren ese traslado es elevada (10 por ciento de la colonia).

También los herbicidas y pesticidas han mostrado tener un impacto negativo al reducir la disponibilidad de plantas y flores salvajes necesarias para la alimentación de las abejas.

Fuente: EFE, Agencias

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.