El científico británico James Lovelock ha asegurado esta semana que cuando la temperatura de la tierra se incremente en cinco grados habrá «un futuro muy difícil que hará que en algunas zonas de la tierra sea imposible vivir y que provocará grandes cambios como los que ya hubo hace miles de años».

En una rueda de prensa, Lovelock ha recordado que el calentamiento global ya es una realidad y que prueba de ello «es el aumento del nivel del mar que se produce cada año de tres milímetros», un fenómeno que sólo puede ser por el incremento del deshielo en el Ártico y porque el aumento de la temperatura del agua hace que crezca su volumen.

El reputado científico, autor de la teoría de Gaia, considera imparable el calentamiento global y ve «inevitable» que la Humanidad llegue a un punto de no retorno climático. Según Lovelock, el ser humano «sufrirá un colapso» como consecuencia del aumento de los termómetros en cinco grados centígrados, algo que se ha mostrado convencido de que sucederá, si bien no es posible determinar cuándo.

Experimentado diagnóstico

A sus 91 años, Lovelock ha escrito más de 200 artículos científicos, y en 1969 revolucionó el pensamiento establecido hasta el momento, al afirmar que la misma vida de la Tierra interactúa para mantener unas condiciones de vida ideales, y por tanto que los organismos vivos influyen en el desarrollo del planeta como un todo.

A pesar de lo demoledor de sus vaticinios, Lovelock no ha perdido la sonrisa para afirmar que a él también le gustaría saber cuándo se llegará al «punto de no retorno», puesto que es imposible saber si sucederá en un siglo o en mil años y, en cualquier caso, lo único que puede hacer el hombre es «adaptarse». El científico ha recordado que episodios de calentamiento globales similares ya sucedieron antes en la Tierra, por lo que no es de extrañar que se repita en un futuro, si bien el actual ritmo de calentamiento es 25 veces superior ahora, ha especificado.

Otra realidad

Dicho escenario futuro implicará la desertización de grandes zonas de la tierra, el desplazamiento de los bosques tropicales hacia latitudes más frías, el deshielo de los polos -donde podrían volver a vivir cocodrilos, ha ironizado Lovelock-, y las consiguientes emigraciones masivas en busca de zonas habitables.

Entre las recetas para la adaptación el hombre, Lovelock ha insistido en lanecesidad de utilizar también la energía atómica -argumento basado en la baja emisión de esta industria de CO2, lo que ya le valió las críticas de grupos ecologistas-, así como la energía solar y el gas natural, entre otras fuentes energéticas.

El nonagenario científico, que se ha declarado ecologista, ha asegurado que el hombre no puede sentirse «culpable» por el punto al que se ha llegado, aunque sí puede hacer cosas por mitigarlo, ya que la revolución industrial se hizo para tener energía y ganar dinero, no con la intención de calentar la Tierra.

El principal lamento de Lovelock se centra en la incapacidad de los gobiernos por adoptar posiciones comunes para hacer frente al calentamiento global, si bien ha reconocido que es «muy difícil» cambiar la tendencia actual.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.