Alarmadas por las montañas de desechos plásticos que se filtran en las aguas de Indonesia, dos emprendedoras están combatiendo la amenaza ambiental al convertir bolsas y paquetes de champú en adoquines. Ovy Sabrina y Novita Tan lanzaron Rebricks después de que su país atrajera los titulares de la prensa internacional como el segundo mayor productor de desechos marinos del mundo, detrás de China.

Indonesia se ha comprometido a reducir los desechos plásticos en un 75 por ciento durante los próximos cuatro años, una tarea gigantesca en la nación del sudeste asiático de casi 270 millones de personas. La pareja comenzó hace dos años visitando puestos de comida en la capital, Yakarta, en busca de sobres de café instantáneo desechados, paquetes de fideos secos y bolsas de supermercado.

Emprendedoras combaten la contaminación plástica ladrillo a ladrillo

Conciencia de reciclaje

Gracias a una campaña viral en las redes sociales, Rebricks ahora recibe montones de envases de residuos plásticos de donantes de todo el país. Esa basura fluye a diario y se amontona en la fábrica de la pequeña empresa en el área de Yakarta. “Esto muestra cómo los indonesios tienen una gran conciencia sobre el reciclaje de desechos plásticos, pero no saben dónde hacerlo», dijo Sabrina, de 34 años.

El personal de Rebricks tritura el empaque en pequeñas escamas que luego se mezclan con cemento y arena y se moldean en bloques de construcción. Los hacen parecer ladrillos convencionales, pero por dentro están compuestos de motas de plástico. Además, Rebricks ahora recibe envases plásticos desechados de donantes de todo el país.

Las empresarias dicen que su método desvía los desechos que de otro modo hubieran terminado en un vertedero o en el océano, unas cuatro toneladas hasta ahora y contando. «Todos los días, podemos evitar que unas 88.000 piezas de bolsitas de plástico ensucie el ambiente», dijo Tan, y agregó que la empresa ha producido más de 100.000 ladrillos. Algunas ciudades de Indonesia han prohibido los plásticos de un solo uso, pero el reciclaje de residuos sigue siendo poco común.

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Más resistentes que los ladrillos convencionales

El problema se hizo de dominio público en 2018 por el descubrimiento de un cachalote muerto que llegó a la orilla en un parque nacional con casi seis kilogramos de desechos plásticos en su estómago. Rebricks pasó dos años tratando de perfeccionar su método y se benefició de la experiencia de un negocio de materiales de construcción dirigido por la familia de Sabrina.

Algunos empresarios indonesios están moldeando desechos plásticos en floreros, paraguas o carteras. Pero las 2 empresarias decidieron centrarse en los ladrillos para poder llegar a más clientes. «Si nuestro enfoque fuera vender productos decorativos costosos, solo unas pocas personas los comprarían”, dijo Sabrina.

Estas emprendedoras esperan expandir su empresa, que emplea a cuatro personas, y dijeron que estaban en conversaciones con una gran empresa de bienes de consumo sobre una posible colaboración.

El cliente Andi Subagio dijo que había utilizado los ladrillos ecológicos para repavimentar la pasarela de un restaurante. «No son tan frágiles como los ladrillos convencionales debido al plástico que tienen en su interior», dijo. «Y tiene aproximadamente el mismo precio».

Fuente: https://phys.org/, Agencias

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