América Latina es uno de los principales escenarios donde los pueblos indígenas aparecen como las víctimas más numerosas del trabajo forzoso, de acuerdo con denuncias presentadas en Naciones Unidas.

Ese tipo de explotación existe tanto en los cañaverales y las plantaciones de castañas de Pará, en Brasil, como en los campamentos madereros del Amazonas, afirma un estudio de la Organización Internacional del Trabajo.

Los niños son los más vulnerados

El documento fue presentado en una de las sesiones del Foro Permanente de Asuntos Indígenas de Naciones Unidas que se celebra desde el pasado lunes en la sede de la ONU en Nueva York.

Es probable que la cantidad de niños indígenas que trabajan en la región latinoamericana duplique la de menores que no pertenecen a esas comunidades autóctonas, agrega el texto. También identifican a los infantes como el segmento más vulnerable a las prácticas laborales abusivas, al vivir en la pobreza y carecer de acceso a la educación y a la atención de salud.


Millones de personas sometidas

En cuanto a los adultos, el informe calcula en 12 millones 300 mil el número de personas sometidas a trabajo forzoso, aunque otros estimados elevan esa cifra a unos 27 millones. Precisa que ese modo de explotación se practica en todas las regiones del mundo y suele estar vinculado a formas de discriminación impuestas durante largo tiempo a los pueblos indígenas y a otros grupos.

Los expertos consideran que esos conglomerados son los más vulnerables al trabajo forzoso, la servidumbre por deudas, la trata y otras modalidades de esclavitud debido a la discriminación, marginación, pobreza y otros factores que los afectan.

Fuente: Prensa Latina, Agencias

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