“Despertemos, despertemos humanidad”, fue el grito de la líder indígena, Berta Cáceres, durante la entrega del premio Goldman Environmental que marcó la lucha de la ambientalista hondureña. Tras su muerte se recuerda a otros ambientalistas que al igual que Cáceres se convirtieron en mártires de grupos ambientalistas.

Jeanette Kawas y Carlos Antonio Luna López murieron en similares circunstancias, luego de ser amenazados por luchar en contra de la tala indiscriminada de los bosques y otros delitos ambientales. Kawas, considerada la primer mártir del movimiento ambientalista, fue asesinada en 1995.

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Fuertes intereses económicos

Su lucha la enfocó en los recursos naturales de la Bahía de Tela, donde se fundó la Asociación Hondureña de Ecología. Tres años después de ese crimen, en 1998 se registró la muerte de Luna López, un ingeniero agrónomo.

El dirigente ambientalista fue atacado a balazos cuando salía de una reunión de la Corporación Municipal de Catacamas. Ambos hechos violentos no fueron esclarecidos, razón por la cual en el 2011 la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte-IDH), enfatizó la relevancia de la prestación adecuada de garantías a las personas defensoras del medio ambiente.

Una de las muertes más recientes es la de la también dirigente campesina Margarita Murillo, quien fue ultimada a balazos el 24 de agosto del 2014. A la lista se une Berta Cáceres, conocida a nivel nacional e internacional por su lucha a favor de los pueblos indígenas y la protección del ambiente.

Fuente: http://www.latribuna.hn, Agencias

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